La receta para follar de Nostradamus: una mermelada de lo más afrodisíaca

Nostradamus, el profeta favorito de todo el planeta desde hace varios siglos (Aramís Fuster, a pesar de su centenaria edad nunca confirmada, no cuenta), ha dejado para la posteridad numerosas profecías, a cada cual más inquietante. Hay hasta para el año 2016: el compatriota de Astérix predijo para este año que acaba de empezar una guerra que durará 27 años, un gran terremoto en Estados Unidos y la erupción del Vesubio, entre otras inquietantes cosas.

Sean como sean las predicciones, el amigo Nostradamus también dedicó su vida a dejarnos recetas para la posteridad. Y no de dulces monacales precisamente. Entre sus papeles se ha encontrado una receta de una mermelada que ayuda a practicar el coito con más alegría.

La denominada mermelada del amor fue muy bien vendida por el amigo Nostradamus, lo que también lo convierte en un impensable padre de la publicidad. Según sus palabras, “si un hombre pusiera un poco de ella en su boca, y mientras la tuviera en su boca besara a una mujer, o una mujer a él, y la expulsara con su saliva, poniendo algo de ella en la otra boca de repente causaría… una quema de su corazón para realizar el acto amatorio”.

Nostradamus

Dicha receta aparece en su ‘Traité des fardements et des confitures’, que en español sería algo así como “Tratado de los maquillajes y las mermeladas”. Este particular recetario recoge todo el conocimiento que Nostradamus adquirió antes de viajar a Montpellier a estudiar un doctorado.

Pero ¿qué contiene la afrodisíaca mermelada? La receta requiere de paciencia y movimientos casi milimétricos.

Mandrágora

Según nos ha legado el chef Nostradamus, “toma tres mandrágoras y sacrifícalas tan pronto como veas la salida del sol. Envuélvelas en hojas de verbena e hierba de gordolobo y déjalas hasta la mañana siguiente”. No parece fácil.

Al día siguiente, toma seis granos de magnetita y machácalos, rociando un poco con el jugo de la mandrágora. Tras ello, “toma la sangre de siete gorriones macho, tomada del ala izquierda; el peso de 57 pepitas de semillas de cebada; siete granos de almizcle” y otros elementos más de andar por casa como “el peso de 700 granos” de azúcar, que según los cálculos de Nostradamus es “poco más de una onza [28,34 gramos]”, y vino de Creta.

Mézclalo todo y caliéntalo en el fuego hasta que se convierta en una especie de jarabe o sirope. Eso sí, “tenga cuidado sobre todo en que no sea fuego de sauce”. Luego se cuela y se almacena en un recipiente de oro o plata.

Profecía

Al tomarla se incrementa la producción de semen y causa en el cerebro lo que Nostradamus denominada “locura de amor”. La persona que la toma y la comparte está más “contenta”, y ya sabemos lo que eso significa. Nostradamus no se atribuye la autoría de la receta, sino que dice que fue obra de la mítica hechicera Medea.

El libro no se queda ahí y también propone recetas para crear pasta de dientes, teñir el pelo de rubio o curar la plaga. Con él, Nostradamus demuestra que además de profeta supo recopilar las más extravagantes recetas de su tiempo. Y que ya sabía cuáles eran las preocupaciones más terrenales de los seres humanos. En eso no hemos cambiado.

Con información de Wikipedia y The Guardian.

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