En este curioso pueblo chino todo el mundo invierte en bolsa

Hay muchas formas de ganar dinero y parece que los chinos las conocen todas. No hace falta hablar de sus comercios o de las fábricas que tienen algunos magnates y donde otros trabajan a cascoporro. Más allá de todo eso, los chinos también invierten en bolsa. Incluso, en algunos pueblos, lo hacen de forma masiva En el pueblecito de Nanliu, en el norte de China, es casi una tradición gritar “compro” y “vendo” en los mercados de valores. Vecinos y granjeros obtuvieron grandes beneficios durante la pasada primavera, lo que hizo que aquellos que todavía no se habían animado a invertir lo hicieran. El furor parece venirles de los éxitos que ya habían logrado los vecinos de una ciudad cercana.

Muchos ven en la bolsa más ventajas que en sus trabajos tradicionales: “Es mucho más fácil hacer dinero con las acciones que con el trabajo de granja”, explica Liu Jianguo, tras invertir 8.000 dólares (7.300 euros) en la Bolsa de Shanghái.

CH

Por haber, hay hasta un parqué muy informal en el patio de la casa del alcalde del pueblo. En él, los vecinos observan cómo fluctúan sus inversiones. Obviamente, también están pegados al teléfono y a los ordenadores para no perder detalle.

Conocer los intríngulis de la bolsa ha hecho cambiar sus hábitos de vida. Hay quienes atienden su parcela por la mañana temprano y por la tarde van a la casa para ver cómo están evolucionando las acciones. Se pueden quedar perfectamente allí hasta el cierre de mercados.

Los vecinos tienen sorprendentes historias. Wang Li es tendera y se convirtió en la más popular del pueblo tras ganar en cinco años 33.000 dólares (más de 30.000 euros) con una inversión inicial de 820 dólares (poco más de 750 euros). Los vecinos acudían a ella para pedirle consejo. Wang les decía, por ejemplo, que se mantuvieran atentos a las políticas gubernamentales de desarrollo de la economía.

Como Nanliu, hay otros muchos pueblos en los que las acciones han causado furor, como si se trataran de tazos en el patio de un colegio. Las buenas cifras que la Bolsa de Shanghái ofrecía a finales de 2014 son parte de esta pasión por la compraventa, solo comparable a la de los politólogos en España.

Nanliu

Desgraciadamente, parece que las cosas están cambiando y que últimamente se acercan menos personas a pujar: en julio la burbuja bursátil estalló, y muchos granjeros terminaron perdiendo su dinero. Atemorizados, otros vecinos retiraron sus ahorros.

Aun así, muchos creen que los buenos tiempos regresarán y siguen invirtiendo. Es el caso del maestro de escuela jubilado Nan Xinglao, a quien le encanta el dinero rápido. La gurú Wang es otra de ellas: de vez en cuando invierte pequeños ahorros de su tienda. ¿Cuándo? Cuando cree que el mercado está maduro. “La economía se mueve hacia delante, no hacia atrás”, afirma con convicción. Si lo dice la habitante más experta de Nanliu, será verdad.

Con información de Global TimesOddity Central

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