Compra una juguetería para alegrar las Navidades a los niños sin hogar

Se acercan unas fechas muy especiales y el espíritu navideño inunda a todos. Hay quien decide donar la ropa que tiene en el fondo de armario mientras otros hacen una compra extra en el supermercado para entregarla al banco de alimentos. Inclus, hay quien va más allá y decide que, ya que es Navidad, qué mejor que tirar la casa por la ventana y comprar una juguetería para los más necesitados.

Es lo que hizo la neoyorquina Carol Suchman, que se enteró de que una tienda de juguetes iba a cerrar y decidió comprar todo su inventario para darle un fin mejor que el de unos tristes almacenes (o el de un vertedero). Así, los juguetes de esta tienda han ido a parar al servicio para personas sin hogar de la ciudad de Nueva York.

“Cuando vi todos esos juguetes juntos en la tienda, se me ocurrió que estaría genial poder llevarlos de algún modo a los niños en los albergues, que tienen tan poco”, ha explicado la buena de Carol. Con la ayuda de voluntarios, ha organizado y repartido los juguetes entre los diferentes albergues de Nueva York.

Los juguetes, que serán entregados durante la Navidad a sus nuevos dueños, son muy variados: animales de peluche, pegatinas, puzles, juegos, estuches de material escolar… Difícil que alguien se quede sin algo que le agrade este año.

Carol Suchman

El director del Departamento de Servicios para los Sintecho, Antonio Rodriguez, ha mostrado su sorpresa, ya que es la primera vez que alguien compra toda una tienda de juguetes para donar a sus niños: “Habrá un montón de sonrisas y niños felices cuando tengan estos juguetes”, dijo.

Los juguetes se dividieron en 35 enormes bolsas de casi un metro y medio de altura cada una, según cálculos de Rodriguez. Además, están divididas por edad, para facilitar el reparto.

Juguetería

No es la primera vez que Carol intenta hacer mejor la vida de los niños. En los últimos cinco años ha comprado regalos de cumpleaños para chicos que se encuentran en centros de acogida de Brooklyn. Curiosamente, muchos de esos regalos los compró de la juguetería que ahora ha cerrado sus puertas.

Carol se puede permitir estos actos filantrópicos porque ella y su marido tuvieron en el pasado una exitosa compañía de marketing y relaciones públicas que ahora les permite invertir el dinero de esta manera. Ella afirma que los niños son su foco: “Me di cuenta de que muchos de ellos nunca tuvieron un regalo de cumpleaños que desearan”. Ahora, es posible.

Carro de la compra

Mientras los regalos se reparten por los albergues de la ciudad que nunca duerme, otros muchos neoyorquinos comprarán juguetes nuevos para donarlos. Teniendo en cuenta que en la ciudad hay unos 24.000 niños sin hogar parece que, por suerte, estas Navidades serán un poco más especiales que las anteriores para todos ellos.

Con información de The Telegraph, The Huffington Post, NY1, CBS News y CBC News

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