Agentes con licencia para matar de amor (con ositos de peluche)

Por uno u otro motivo, la imagen que a menudo tenemos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no suele ser demasiado positiva. Ya sea porque nos han puesto una multa (con o sin razón), porque provocan unos gigantescos atascos cada vez que intentan controlar el tráfico o porque sabemos que abusaron de su autoridad en alguna manifestación (pasándose de la raya), el caso es que no les tenemos en muy alta estima. Pero esto podría cambiar si, por ejemplo, imitaran las técnicas de la policía del condado británico de Kent.

Allí, gracias a las donaciones privadas, los agentes encargados de velar por la seguridad vial han llenado sus coches de osos de peluche. No para transmitir a la ciudadanía una imagen más adorable (aunque lo logran), sino para regalárselos a los niños que se vean involucrados en los accidentes de tráfico. Una inicitiva que surgió en 2008 cuando el agente Darren Chapman, que había tenido que asistir a varias colisiones graves, decidió ponerse en contacto con un fabricante de juguetes.

A esta firma le encantó la idea y, nada más conocer la idea de Chapman, decidió donar 100 peluches a la causa. “Todo es más difícil cuando los niños están involucrados en una colisión porque no siempre se les puede explicar lo que está sucediendo”, afirmaba este agente de seguridad. “El miedo y la confusión pueden abrumarles y, a veces, todo lo que necesitan es algo de tranquilidad más que la explicación que podría darle un adulto”, aseguraba.

Los ‘trauma teddies’ (algo así como “peluches para traumas” en su traducción al castellano), como fueron bautizados, comenzaron a repartirse en todos los altercados viales en los que de por medio hay algún pequeño. Y es que, como reconocía el inspector jefe Andrew Reeves de la Unidad Policial de Carreteras de Kent: “cualquier accidente de tráfico es algo nefasto, pero es particularmente preocupante para todos los interesados cuando hay niños implicados”.

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Hay quien probablemente piense que entregar a los pequeños cualquier objeto que sus mentes puedan asociar al trágico suceso puede ser contraproducente pero, sin embargo, no es esta la opinión de las autoridades de Kent. Consideran que, con este simple elemento, el estrés del momento puede ser menor para el niño. De hecho, la medida tuvo tan buena acogida que en 2014 los coches de los agentes de seguridad volvieron a llenarse de peluches. Gracias a la colaboración de algunas otras empresas, fue posible que los agentes recuperasen su licencia para matar… de amor.

Censura de peluches

Eso sí, por increíble que parezca, los osos de peluche no gustan a todo el mundo. A quienes no tienen escrúpulos con coartar las libertades de sus conciudadanos tampoco les tiembla el pulso a la hora de impartir castigos para aquellos que van por ahí regalando estos entrañables obsequios. Más aún, cuando tratan de criticar las actuaciones de quien está en el poder.

Si no, que se lo digan a Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde 1994, que no tuvo el más mínimo reparo en tomar medidas contra quienes llevaron a cabo una campaña para arrojar desde un avión peluches cargados con mensajes reivindicativos. La idea fue de una empresa de relaciones públicas sueca, que consiguió adentrarse en el espacio aéroe de la capital del país para lanzar hasta 800 peluches (equipados, claro está, con su paracaídas) con mensajes a favor de la libertad y la democracia.

Como era de esperar, la idea que no fue del agrado de las autoridades, que detuvieron a dos ciudadanos bielorrusos que habrían colaborado con la firma que llevó a cabo la acción reivindicativa. Es más, algunos altos mandos del ejército también se vieron implicados y fueron reemplazados de sus puestos.

El poder de un simple y adorable peluche es fascinante. Sirve tanto para dejar constancia de las tropelías que está cometiendo un régimen autoritario, como para conceder a los agentes de seguridad vial licencia para disparar y repartir amor entre los más pequeños. Sin lugar a dudas, si el ‘trauma teddie’ consigue hacer más llevadero el estrés los niños, estos tendrán un imagen sumamente positiva de las autoridades. Eso sí, cuando luego de mayores tengan que pagar una multa, entonces ya veremos si no se olvida del entrañable peluche.

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Con información de Heart, Kent Police, The Telegraph, DiarioVeloz y El País

¡Ositos! ¡Ositos everywhere!

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