Se jubila el perro que regentaba un estanco en Japón

Desde hace unos días, Japón es un país un poco peor. Y no porque el ‘bed & breakfast’ para peluches o la cafetería con maromos como camareros, ambos locales en la cosmopolita Tokio, no hayan tenido éxito. Tampoco porqueque el turismo macabro, finalmente, haya hecho aguas en Japón. No. La tristeza nipona se debe a que Shiba, el simpático perro de la raza del mismo nombre que atendía a los clientes de un estanco, se ha jubilado.

La tienda Suzuki Tobacco cerró y, según dijeron sus propietarios, Shiba se jubilaba. A partir de ahora, tendría más tiempo para jugar con sus dueños y familiares.

Shiba

El perro causaba sensación en el estanco, situado en el oeste de Tokio. Fueron muchos los que se acercaban al lugar para visitarlo, como le pasaba a aquel gato que hacía de jefe de estación ferroviaria, también en Japón, lo que nos demuestra que el país nipón es una gran academia de animales trabajadores más allá de YouTube.

Cuando alguien entraba en el estanco, Shiba se encargaba de abrir la ventanilla del mostrador y ofrecer una tierna mirada. Era un perro listo: oía el timbre y sabía que era el momento de atender a un posible cliente. Y no le tenía miedo a nadie. Cualquiera podía intentar acariciarlo, que seguro que te respondía.

Como es lógico, los propios dueños estaban encantados y permitían que los fans subieran vídeos a YouTube. Incluso entregaban comida para perros con el fin de que ellos mismos se la dieran a Shiba.

Así, Shiba se convirtió en toda una celebridad gracias a internet. El perro era visitado por locales, pero también por muchos turistas. Todos ellos aprovechaban para hacerse fotos con él y ofrecerle sus propias golosinas. Al parecer, los ‘groupies’ llegaron de lugares tan dispares como Reino Unido o Taiwán. El estanco contaba incluso con un libro de visitas por si alguien quería dejar su firma.

Shiba

Una de las turistas que llegó al lugar expresó su contento de esta manera: “Yo habría venido aquí [a Japón] solo para ver la cultura y todo eso, pero, concretamente, quería verlo a él mientras estábamos aquí”. Shiba era un punto turístico más, como los cerezos en flor.

Desgraciadamente, no siempre que uno iba podía encontrar a este perro de ocho años en su puesto de trabajo. También era habitual verlo echándose una siesta o mordisqueando un pepino. En todos los trabajos se hacen descansos, y Shiba no iba a ser menos que nadie.

Siesta de Shiba Pepino de Shiba

En definitiva, Shiba se marcha a descansar y Tokio se queda un poco más triste. En las próximas visitas al imperio del Sol naciente, los turistas tendran que conformarse con hacer turismo macabro o buscar a otras mascotas que alimenten nuestra ternura.

Con información de Buzzfeed y Daily Mail

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