La nueva moda masculina: fotografiarse los huevos en lugares bonitos

La inventiva del ser humano es increíble. Si hay a quien se le ocurre llevar fotos de Kim Kardashian a museos como máxima expresión de la conjugación de dos elementos aparentemente imposibles de conjugar, ¿qué no hacer con el cuerpo de uno mismo? Por ejemplo, con los testículos. Hay muchos hombres, viajeros y nómadas, que ante increíbles paisajes, de esos que quitan el aliento, deciden que lo que permanece oculto bajo sus calzoncillos debe contemplarlo también. Y, cómo no, debe quedar registro fotográfico de ello para ser luego compartido con internet al completo.

Esta nueva moda se conoce con el nombre de ‘nutscaping’. Consiste en algo tan simple como bajarse los pantalones ante una de esas vistas que quitan el sentido y fotografiarla coronándola con las gónadas masculinas como si estas fueran uno de esos dedos caprichosos que se suelen colar en las esquinas de las fotos. Solo que estos dedos tienen pelos de más:

Nutscapes Nutscapes Nutscapes

Muchas fotografías están alojadas en Nutscapes, un recorrido por las cuatro esquinas del mundo con extra de genitalidad, algo que nunca verás en la ‘Lonely Planet’. Por ejemplo, hay imágenes en la Acrópolis de Atenas, uno de los lugares que vio nacer a la civilización europea (y a Varufakis, Tsipras y compañía) y que ahora ve cómo algo negro y grande cae sobre sus ruinas. ¿La troika? Más peludo:

Acrópolis

Otra opción es subir a las montañas y allí, entre las nubes y un posible frío que arrugue cualquier huevo al aire, mostrar a la madre naturaleza lo que la genética nos dio:

Nubes

En general, las imágenes de Nutscapes (un colectivo nacido en Nueva Zelanda en 2007) aparecen sin personas alrededor, probablemente porque el dueño de los testículos no se atreva a exhibirse arriesgándose así a que lo arresten por escándalo público. No nos queremos imaginar, además, el revuelo que causaría esa imagen en lugares abarrotados de gente dispuesta a pegar a cualquier persona con su paloselfi.

Eso sí, de disparar una foto delante de unos animales nadie ha dicho nada. ¿Qué pensarían estas vacas que miran a cámara cuando se encontraron con un señor aireando su entrepierna?

Vacas

Y que nadie se escandalice: se puede hacer arte fotográfico con cojones. El blanco y negro sigue teniendo tirón entre los amantes de la cámara, por lo que también nos podemos encontrar un escroto más oscuro de lo normal, que combine a la perfección con el resto del paisaje:

Blanco y negro Blanco y negro

Es más, un huevo puede ser el elemento perfecto para ocultar levemente la luz de más e impedir que el paisaje se queme, que dirían los expertos. Así, demos gracias a quien colocó su peluda bolsa testicular frente al sol, porque nos permite observar mejor una increíble vista:

fotografía fotografía fotografía

Desgraciadamente, algunas de esas instantáneas se estropean, no tanto por los testículos en sí, sino por el vello que los cubre. Algunos osos o descendientes del macho ibérico se han paseado por el mundo para hacernos saber que necesitan una cortadora de césped ahí abajo. O un peine por lo menos:

Pelos

Por otra parte, con estas fotos puedes hacer una nueva versión del culo o codo. Por ejemplo, ¿aquí que tenemos? ¿la yema de un dedo, un coco o un testículo? Aparte de un paisaje increíble, claro está:

Madroño

Nutscapes da una simples claves de cómo hacerse estas fotos: encontrar un lugar increíble, bajarse los pantalones, agacharse y disparar. Ahora bien, ¿es fácil mantener el equilibrio así? ¿Los testículos aparecen a la primera? ¿Y si te caes y te raspas las piernas o lo que tienes entre ellas? Nadie dijo que ser artista fuera fácil.

Con información de Metro y Nutscapes

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