No te lleves tus tatuajes a la tumba: tus seres queridos pueden heredarlos enmarcados

Tu familiar o amigo más querido acaba de fallecer. Lágrimas aparte, antes de saquear su casa o esperar a la lectura del testamento, toca luchar por hacerte con uno de sus bienes más preciados. ¿Los dientes de oro? No, algo con lo que podremos recordarlo manteniendo su boca intacta: los tatuajes. Muchos de ellos son verdaderas obras de arte, así que merece la pena que no pasen el resto de la eternidad descomponiéndose metidos en un ataúd. Y como casi todo en esta vida, ya hay quien ha visto negocio en ello.

Se trata de Save My Ink, algo así como ‘Rescata mi tatuaje’. Esta iniciativa ha salido de la mente preclara de Charles Hamm, un artista tatuador de Estados Unidos que ha creado este proyecto en el marco de una nueva asociación para la preservación del arte en la piel (NAPSA). Según ha explicado el veterano trabajador, la idea se le ocurrió cuando se dio cuenta de todo el tiempo y dinero que la gente invertía en ponerse estas calcomanías permanentes.

Él mismo es el mejor ejemplo: de acuerdo a su relato, tiene nada más y nada menos que 150 horas de sesiones sobre su cuerpo; excepto su cuello y rostro, el resto del cuerpo está tatuado. Todo ello lo ha valorado en una inversión de 10.000 dólares (unos 8.800 euros al cambio actual). Como no quiere que parezca dinero malgastado, ha decidido que tanto dinero le sobreviva. Y no solo a él, sino a todo aquel que esté interesado.

Charles Hamm, de Save My Ink

Hasta el momento, Save My Ink ha actuado sobre más de 20 tatuajes, con un porcentaje de éxito del 100 %. ¿Cómo lo hace? Hamm usa un proceso químico especial que mantiene intacto al tatuaje mientras la piel se retira del cuerpo o se descompone. El propio tatuador experimentó este método con trozos de su piel que retiraron de su cuerpo cuando perdió peso y tuvo que someterse a una operación de cirugía estética.

Formar parte de NAPSA cuesta dinero. En concreto, 115 dólares (un poco más de 100 euros). Además, hay que pagar una renovación anual de 60 dólares (más de 52 euros). Esto quiere decir que solo aquellas personas que estén vivas pueden optar al servicio: nada de querer rescatar el ‘Christopher x Jessika’ de tu novio fallecido en accidente de moto hace años. Además, el servicio está restringido a Estados Unidos, por lo que los miembros de las maras salvadoreñas tampoco podrán aprovecharse.

Tatuaje

Un kit de extracción

¿Y qué hacer cuando el socio de tan macabro club fallezca? Los familiares tienen 18 horas para informar a Save My Ink. La asociación enviará un kit de extracción con todo el material necesario y un paquete con franqueo pagado para enviar el tatuaje a los maestros artesanos.

Una vez recibido el paquete (entendemos que por transporte urgente), el embalsamador del cadáver tiene 60 horas para retirar la piel y mandarla a Save My Ink, quienes enviarán de nuevo el tatuaje a la familia en un periodo comprendido entre tres y seis meses.

Si uno ve los muchos tatuajes de la galería de Hamm, cuesta creer que hasta hace unos meses formaban parte de un cuerpo humano: están en perfectas condiciones de color y brillo. Incluso, parece que nunca estuvieron sobre piel humana.

Tatuaje en la piel

Tatuaje conservado

Tatuaje de Save My Ink

“Nunca quemarías un Picasso o cualquier pieza de arte en la que hubieras invertido o por la que tuvieras una pasión”, ha explicado Hamm. Bien enmarcados, estos tatuajes ya nunca serán considerados un gasto inútil, sino que colgarán de las paredes de los familiares como si de obras de arte se tratasen. ¿Te atreves?

Con información de Oddity Central y Daily Star

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