Devorando los manjares caníbales del Dr.Lecter en banquetes de mal gusto

‘Hannibal’ es una de tantas series que hacen furor entre los fans de la pequeña pantalla. La historia recupera al temido doctor caníbal Hannibal Lecter de ‘El silencio de los corderos’ y la serie de novelas de Thomas Harris. Sus tres temporadas (este 2015 se anunció su cancelación) han abierto una desagradable caja de Pandora: ahora, fans de todo el mundo intentan emular sus truculentos banquetes.

El argumento de la serie da una ligera vuelta de tuerca al argumento original: el inspector del FBI Will Graham está buscando a un asesino en serie. Está acostumbrado a realizar este trabajo, pero en esta ocasión le cuesta dar con el criminal. Por ello, pide ayuda a uno de los médicos psiquiátricos más importantes de Estados Unidos, el doctor Hannibal Lecter. Juntos, buscarán a cuantos asesinos en serie se pongan por delante. Pero claro, Lecter tiene un particular secreto que esconder.

En la serie se han visto numerosos banquetes en los que Lecter ha servido como anfitrión desde pulmones hasta cerveza. Eso sí, todo con un origen probablemente humano. Los suntuosos platos de los banquetes que vemos en la serie han causado furor entre sus seguidores, que han intentado reproducirlos en sus casas. Eso sí, creemos (y esperamos) que sin carne humana. Sobre todo, porque luego no han tenido ningún pudor en compartirlos en redes sociales.

Calcar los banquetes de ‘Hannibal’ se ha convertido en toda una obligación para este ejército de fans. Además de los platos cárnicos que vemos en la serie, en las mesas no falta ningún detalle para reproducir la misma decoración que en la casa de Lecter, como plumas en los platos o cubiertos para carne y pescado:

Los banquetes pueden tener la comida más normal del mundo, como en la ensalada que vemos en la siguiente foto y con la que cuesta recordar que se está homenajeando a un caníbal:

Ensaladilla

El plato principal en estos banquetes es la carne, obviamente. Por supuesto, ‘Hannibal’ también tiene fans vegetarianos, que intentan replicar las comilonas pero añadiéndole más verde. Los resultados no son tan espléndidos, como le pasa a este pastel de cerdo que no tiene cerdo, pero tampoco carne humana. Eso sí, la decoración es muy cuqui:

Pastel de Hannibal

El día que se emitió el último capítulo de la serie, muchos le rindieron homenaje preparando un banquete que degustar frente al televisor. Para recordar piernas (de persona), vísceras y otros órganos, nada como, por ejemplo, una pierna de cordero con cebollas asadas, puré de patatas y judías verdes.

Pierna de cordero

El fenómeno ha llegado a tales extremos que hay quien ha pedido a su carnicero que le cortara las costillas de una determinada manera para luego romperlas en casa y conseguir el efecto sonoro dramático que se oye en la serie (imagínate romper las costillas de una persona). La serie también es alabada por el diseño de su sonido, así que no nos han de extrañar comportamientos tan extravagantes.

“Para mí, todo se reduce a rendir homenaje a algo que te gusta de la forma más visceral posible: comiéndotelo”, explica una de estas particulares ‘groupies’. “Al final, la comida reúne a la gente, es el núcleo en el que las comunidades interactúan, comparten y muestran lo que les importa”.

Un español entre caníbales

Incluso la encargada de crear los platos e integrarlos a la trama tiene toda una legión de fans en redes sociales. Janice Poon tiene un blog donde ha colgado todas las recetas y ha explicado cómo hacer para que lucieran hermosas en la pequeña pantalla. Curiosamente, el chef español José Andrés ha sido el asesor culinario. Y atención, porque Poon está preparando un libro con las recetas.

Bocetos para 'Hannibal'

En un encuentro con periodistas, Poon explicó algunos de sus macabros trucos para que la comida que vemos en las pantallas luciera asquerosamente humana: “Con piel de cerdo se puede imitar la humana muy bien”, “Tirar la sangre es desperdiciar muchas proteínas”… Anótenlos, interesados fans.

Con información de The Daily Dot, El Mundo y Yo no me aburro

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