¿Quién da más? Subastan una pota de cachalote por más de 6.000 euros

El mundo de las subastas está patas arriba. Si ya se subasta incluso un GIF sin pudor alguno, no debería extrañarnos que las vísceras o las supuraciones de un animal estuvieran entre algunos de los objetos más demandados. Puede que a la gente normal le den repelús, pero hay algunas cosas asquerosas que tienen un valor de lo más incalculable. Es lo que le pasa al gigante cachalote, que es capaz de expulsar de su interior verdadero oro. Y no es una exageración.

Hace unas semanas, un paseante británico se encontró en la playa lo que parecía una piedra cerosa. Y sí, al tacto resbalaba como la cera, pero era algo diferente: ámbar gris, una secreción producida por el cachalote y que normalmente se encuentra flotando el alta mar en pequeñas cantidades. Sin embargo, la de esta ocasión era un buen pedrusco: un kilo de peso.

Cachalote

Quizá no te suene de nada el ámbar gris, pero tiene un uso muy amplio en la perfumería debido a su agradable olor y a su capacidad para fijarse en la piel de las personas. Sin embargo, ahora se ha visto sustituido por compuestos sintéticos y es que no es fácil conseguir los vómitos de un cachalote, producidos cuando algo que come le sienta mal.

Su uso es ilegal en Estados Unidos, pero todavía hay cosméticas europeas que lo usan. Quizá alguna de ellas sea la que se atreva a pagar un precio estimado de entre 5.000 y 7.000 libras (entre 6.800 y 9.500 euros). Su importancia es tal que los responsables de la casa de subastas la tienen guardada en su cámara acorazada.

Cuidado, porque, precisamente por su aspecto parecido al de cualquier roca que te encuentras por los caminos, no todo el monte es orégano ni todo el océano ámbar gris. Ya ha habido más de un paseante o navegante que se ha encontrado con lo que parecía una buena pieza de secreción de cachalote pero al final era un trozo de basura y la desilusión ha sido proporcional.

Para distinguirlos, nada mejor que olerlos. Su característica fragancia dará información sobre su calidad y su antigüedad. Este puede ir desde el olor del estiércol descompuesto al de las algas marinas en una playa. Conforme pasa el tiempo, el olor se estiliza y pasa a ser como el de un perfume cualquiera. Si la vida es maravillosa, la evolución de algunos vómitos es algo de otro planeta.

Una secreción como la que va a ser subastada no se consigue de la noche a la mañana. Pueden pasar unos 20 años hasta que la sustancia blanda que sacan los cachalotes se convierta en una compacta, como la arcilla seca, lo que da una idea del porqué de su valor.

Subastas de récord

El paseante británico se llevará un buen pellizco gracias al descubrimiento. Sin embargo, no es el primero que ya obtiene una suculenta recompensa por una casualidad. Incluso, puede que no sea el mejor valorado.

Niño con ámbar gris

En 2012, un niño encontró vómito de ballena por un precio de 50.000 euros. El joven británico se encontró una piedra amarilla de unos 800 gramos en una playa y se la llevó tan ricamente a su casa. Tras unos análisis se comprobó su asombroso valor, el mismo que se dio a una piedra hallada al año siguiente por otro británico. “Desprendía un olor a almizcle, pero cuanto más lo hueles mejor huele”, explicó entonces el afortunado.

Sin embargo, todavía está lejos de la piedra de 15 kilos que se encontraron en 2006 unos pescadores en Australia. Sí, lo has imaginado bien: su valor era asombroso. En concreto, de 240.000 euros. Dichoso aquel que encuentre un pedrusco como este.Eso sí, que nadie olvide que no deja de ser un vómito animal. Por si te lo quieres pensar dos veces.

Con información de Wikipedia, Earth Touch News Network, La Vanguardia y Abc

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