La barba hípster está hundiendo el negocio de la cosmética para hombres

Las nuevas formas de demostrar la masculinidad están afectando a los sectores más tradicionales. Ahora que la barba frondosa causa furor entre los hombres del mundo occidental por culpa de la moda hípster, hay compañías cuyos directivos han tenido que echarse las manos a la cabeza, desesperados porque su negocio hace aguas. ¿Las de cuchillas de afeitar? ¿Las de bacías de barbero? No: hablamos de los fabricantes de cosmética masculina.

Según un estudio realizado en Reino Unido por Kantar, los hombres con edades comprendidas entre los 25 y 34 años compran tres productos menos anuales para la cara que hace tres años, lo que supone una caída de las ventas de un 10 %. El ‘after shave’ y demás potingues para la piel están de capa caída, mientras que champús y ceras especiales están en boca (y pómulo y barbilla…) de muchos hombres.

Las cifras del sector facial no son nada buenas, desde luego: en tres años gastaron 7 millones de libras (unos 9 millones de euros) menos en productos para la piel, y 3 millones de libras (unos 4 millones de euros) menos en champú y condicionador. El único producto cuyas ventas han aumentado en este periodo es el gel de ducha para cabeza y cuerpo, un imprescindible en tu bolsa deportiva para el gimnasio.

Cuidado de barba de un lumbersexual

Desde Kantar, Lauren Feltham explica que “el sector del lavado de pelo y cuerpo ha aumentado un 121 % en los últimos tres años”. De hecho, lanza una indirecta para cambiar de modelo de negocio: “Las marcas que crean productos todo en uno lo están haciendo bien, ya que los hombres ven esto como una solución simple para sus necesidades de higiene personal”.

¿A qué se debe esta caída de productos? La bloguera Jane Cunnigham lo explica de manera muy sencilla: “El pelo facial ha eliminado la necesidad de muchos cuidados y acicalamientos para la piel. Las barbas completas no dejan mucho rostro para mimar”.

¡Vivan los olores!

Pero hay más. Parece que los lumbersexuales y hípsters no solo renuncian a la antiarrugas. Si bien es normal y obvio que se venda menos ‘after shave’, es preocupante comprobar que la industria del desodorante haya perdido 13 millones de libras (más de 17 millones de euros) en tres años. Calculan que uno de cada cinco hombres no lo usa. De esos hombres que no lo usan, el 40 % dijeron que era porque “no veían necesidad”, mientras que el 7 % argumentó que, simplemente, “no se toman la molestia”.

Desodorante lumbersexual

Parece que el hombre del siglo XXI podrá vestir camisas de leñador, gastarse una buena pasta en una barbería de moda o llevar un gorro de lana en invierno, pero el tema del olor corporal lo controla menos. Así, el 76 % de los hombres encuestados dijo que no se sentía mal con su olor o con la humedad que transpiraban sus prendas de vestir.

¿Vienen tiempos mejores?

Aunque usen menos desodorante y decidan ahorrar en gel y champú usando un 2 en 1, que no se preocupen en la industria porque pueden venir tiempos mejores: parece que la barba está empezando a dejar de vivir sus años de esplendor y que pronto podremos tener una nueva generación de barbilampiños que necesiten cuidar una piel potencialmente maltratada por el sol, el viento y las cuchillas de afeitar.

Justin O'Shea sin barba

Estos ejecutivos pueden dar las gracias, entre otros, a Justin O’Shea, gurú de estilo y director de Compras de la web de lujo MyTheresa.com. Él puso la barba de moda y hace unas semanas sacudió a todo el planeta cuando publicó unas fotos en las que aparecía afeitado.

Justin O'Shea con barba

Si O’Shea, que es una de las personalidades de moda más seguidas del mundo, va marcando esta tendencia, ¿cuánto tardarán sus acólitos en seguir sus pasos? Empresarios de afeites varios, podéis estar tranquilos: quizá más temprano que tarde regrese el metrosexual. Aguantad.

Con información de The Telegraph, The Independent, CityA.M. y GQ

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