Un documental usa ‘death metal’ a todo trapo para atraer a los tiburones

Rodar un documental de animales es tarea digna de personas pacientes. Es difícil dar con el plano perfecto o conseguir que el bicho en cuestión haga delante de la cámara justo lo que quieres mostrarle a la audiencia. Cada maestrillo tiene su librillo y cada realizador, con la experiencia, ha aprendido infinidad de trucos para captar la naturaleza en estado puro. Una de esas tretas tiene por objetivo a un temido animal marino y solo necesitas guitarras eléctricas para llevarla a cabo: si quieres atraer a unos tiburones para que te den la secuencia perfecta, ponles ‘death metal’. Funciona.

El canal Discovery Channel en Australia usó esta táctica para la grabación de un programa sobre escualos. Con el fin de encandilarlos, usaron un altavoz submarino que reproducía ‘death metal’. Los animales sienten las vibraciones de baja frecuencia, que les atraen porque les recuerdan a los sonidos que produce un pez en apuros que se mueve con dificultad y lucha por su supervivencia.

Todo era un experimento y resultó ser un éxito: a los pocos segundos de que la música comenzara a sonar, un tiburón de más de tres metros se acercó a la jaula sumergida desde la que el cámara estaba filmando. Detrás de él, apareció otro. Bingo.

Tiburón

Sin embargo, el especimen concreto al que ansiaban grabar no apareció. Se trata de Joan of Shark, el tiburón blanco más grande jamás avistado en las aguas de Australia. Mide unos 4,8 metros y su peso está estimado en unos 1.800 kilos. Ni el poder del ‘metal’ sirvió para atraer a semejante bestia.

Joan fue registrado en la base de datos nacional en abril de 2014, cuando visitó una playa de Australia Occidental y aterrorizó a los bañistas. Las autoridades cerraron el lugar y los pescadores locales se encargaron de bautizarlo en honor a una mujer de leyenda tan aguerrida como el propio tiburón: Juana de Arco.

Antes de este desesperado intento protagonizado por música guitarrera, Discovery Channel ya había tratado dar con Joan con curiosos métodos, como tirar un cebo compuesto de sangre y pescado sobre una miembro del equipo (que estaba en una jaula, por supuesto). Se acercó un tiburón enorme e impresionante, pero no era Joan. Así fue la experiencia:

Más música, por favor

Mientras siguen buscando a Joan of Shark, el equipo puede seguir probando con los sonidos del rock más duro. El interés musical de los tiburones por las guitarras eléctricas no es un descubrimiento de Discovery, sino que fue un emprendedor australiano que lleva a los turistas a conocer a estos simpáticos animalitos quien, en 2011, se percató de que los escualos se acercaban a sus barcos cuando sonaba AC/DC.

Matt Waller, que así se llama el buen hombre que descubrió este curioso cebo musical, probó con varios grupos y descubrió que canciones de sus compatriotas como ‘Back in Black’ o ‘Shook Me All Night Long’ tenían un especial efecto sobre los tiburones. Las bajas frecuencias hicieron de las suyas y mostravan su cautivador poder de atracción.

Sea con AC/DC o con Iron Maiden, el equipo de Discovery Channel tiene todavía mucho tiempo para encontrar a Joan of Shark: los expertos estimaron en 2014 que este tiburón blanco hembra tenía unos 30 años, y la esperanza de vida de esos animales se encuentra alrededor de los 70. Valor y al toro. Mejor dicho, al tiburón.

Con información de The Huffington Post, The Telegraph y Australian Geographic

Otras historias de simpáticos animalitos:

Cascos extravagantes para ver la vida con los ojos de un caballo o una jirafa

El asilo para gatos que chochean regentado por una amante de los perros

Una nefasta idea de promoción: tirar por las cataratas del Niágara un barco lleno de animales

Diez animales que sobrevivieron a los dinosaurios