Gordoísmo, una religión que anima a sus fieles a comer hasta que revienten

Puede que el islamismo, el judaísmo y el cristianismo sean las más famosas, pero hay otras muchas religiones por descubrir a lo largo y ancho del planeta. Aunque parezca difícil de creer, algunas incluso nos proponen modos de vida a los que resultaría difícil renunciar. Una de esas irresistibles doctrinas es el ‘fatercism’, que podríamos traducir al español como “gordoísmo”. La premisa es clara: come todo lo que te dé la gana.

En su página web, el gordoísmo se define como un credo “moderno, dinámico” y, a pesar de que en su discurso predomina la guasa, afirma ser la única fe “no satírica” que ha surgido en el siglo XXI. Esta religión no se basa en ningún libro sagrado que fundamente sus mandamientos para tragaldabas, sino en algo mucho más sesudo: nada más y nada menos que en la mecánica cuántica.

Su argumentación no tiene desperdicio: la grasa tiene un universo propio como el del resto de partículas, un cosmos que nosotros nos empeñamos en destruir y hacer cada vez más pequeño al tratar de adelgazar. Para evitar una dramática desaparición, la grasa utiliza sus vínculos con la mente, a la que administra energía para funcionar. Con la intención de acabar con este conflicto, que obviamente genera en nosotros emociones negativas, lo mejor es dejarse llevar y “darle a la grasa lo que quiere: ser tan obeso como sea posible”.

Así pues, destruyamos las emociones negativas poniéndonos como cerdos. Según su método, que se inspira en los estoicos de la antigua Roma, “cuanto más gordo seas, más puros serán tus pensamientos y más moral serás como persona. Esta es la principal filosofía del gordoísmo y el verdadero camino a la felicidad”.

Meditación

Eso sí, no basta con comer cualquier cosa. Llenarse el buche con todo lo que encontremos en la charcutería del barrio es un buen comienzo, pero esta religión nos pide un esfuerzo extra. Una vez sentados en la mesa, también se debe “entrar en un profundo estado de meditación transcendental mientras se come y sentir la asimilación de las calorías y la conversión en energía química del cuerpo y en pensamiento”.

Fundado por un tal James Spencer, el gordoísmo se encuentra en pleno proceso de expansión por el mundo para captar adeptos, aunque sus discípulos son aún pocos: alguien hizo una petición de apoyo en Change.org y solo consiguió 19 firmas. Son conscientes, además, de que aún les queda mucho por investigar, aunque ya están compartiendo los resultados de sus primeras investigaciones en forma de ensayo en su página web. En ellos podemos aprender cómo realizar ese intenso proceso de meditación o el significado cultural de comer.

En ese último ensayo, de hecho, nos recuerdan que eso de darle una importancia divina a los alimentos es algo inherente a las religiones: no se come carne durante los viernes de la Cuaresma católica, se ayuna en el mes del ramadán musulmán… Si ahora una religión nos propone comer, ¿por qué no aceptarlo?

Logo del gordoísmo

¿Y ese logo?

Sí, el gordoísmo también tiene un símbolo y, obviamente, no es una cruz ni una media luna. La imagen se denomina ‘La espiral de la creación’ y se trata, efectivamente, de una espiral situada dentro de una persona con kilos de más que representa, según sus propias palabras, “no solo el hecho de que existen universos dentro de la grasa sino también la espiral imparable que la obesidad puede traer a las vidas de todos”.

Eso sí, si esperas encontrar en esta religión preguntas sobre quién es Dios o sobre si hay vida después de la muerte, espera sentado. De hecho, te invitan a que pruebes suerte en otras confesiones si tu objetivo es ese: “Estas preguntas se encuentran fuera del dominio del gordoísmo, y muchos gordoístas acuden a otras religiones (o a la ciencia) para sus respuestas. Son magisterios que no se superponen”. Por eso, puedes adorar a Dios sobre todas las cosas y comer cachopo mientras tanto. ¿Te apuntas?

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