Un policía brasileño afirma ser abducido una vez por semana

En Brasil, de cuando en cuando, nos topamos con gente fascinante. Directivos de clubes de fútbol que tienen a bien construir cementerios para sus hinchas, o empresarios que apustan por crear preservativos con sabor a la bebida nacional, la caipiriña. Y como 200 millones de habitantes dan para muchas historias, hoy toca hablar de sus policías. ¿Un artículo sobre la violencia en las favelas? ¿Una reseña de ‘Tropa de élite’? No: un madero que dice ser abducido una vez a la semana.

Hace unos días tuvo lugar en Porto Alegre, una ciudad del sur de Brasil, el III Foro Mundial de Contactados por alienígenas. Los asistentes pudieron oír todo tipo de testimonios de personas a las que Alf, E.T. o Kodos habían mandado un WhatsApp a su manera. Sin embargo, entre todos ellos destacó uno: Welliston Paiva, jefe de la policía militar del estado de Ceará, en el noreste de Brasil. En su charla, titulada ‘Extraterrestres actúan en el noreste brasileño, incluso curando a personas’, habló de su experiencia personal y de varias de las que había recogido en la región.

El bueno de Welliston cuenta que él mismo es abducido al menos una vez a la semana. Según su experiencia, los extraterrestres son seres que se preocupan por el espíritu y la naturaleza y están estudiando el cuerpo humano para vivir en una nueva era y en otros planetas. Y para ser uno de los escogidos, hay que tener en complir ciertos requisitos, como no albergar “malas intenciones” y seguir una determinada dieta: según este policía brasileño, el consumo de carne es malo para el espíritu, ya que guarda la energía del sufrimiento. Y eso no le gusta a los marcianos, claro.

Los presentes en la conferencia pudieron intuir el aspecto de uno de esos extraterrestres que le hacen la visita semanal a Welliston, porque su esbozo aparecía en unas pantallas: era rubio, medía 1,80 metros y se comunica con el policía mediante telepatía. Ambos habían conversado en la orilla del mar, donde esta especie de Legolas interestelar permanecía dentro de una burbuja, a tres palmos de altura sobre el agua.

Encuentros en la tercera fase

La primera visita tuvo lugar hace muchos años, cuando dos alienígenas entraron en el dormitorio de Welliston, charlaron con él y lo llevaron a su nave, que estaba estacionada encima de la casa del agente. Lo típico, vamos. Conforme pasó el tiempo, los contactos se intensificaron, mientras él buscaba otros casos por todo el noreste brasileño y transmitía su pasión por los platillos volantes a su hijo. A lo largo de todo este tiempo ha charlado con seres de distintas razas, procedencias y tamaños, que venían con naves de diversos tipos.

Este policía es también piloto de helicópteros, trabajo que aprovecha para perseguir platillos, por petición expresa, parece ser, de la torre de control del aeropuerto de Fortaleza (capital de Ceará). Incluso, la revista UFO afirma que fue perseguido cuando estaba de servicio, algo que no debe ser plato de buen gusto.

Ovnis en Brasil

Hablando con el diario digital G1, Welliston confesó que cuando era joven tenía miedo a estos contactos, pero que conforme fue estudiando el tema lo comprendió mejor y lo aceptó. También tenía miedo a que la gente se burlara de él o lo tomaran por loco, pero decidió contarlo todo: “Descubrí que mi función es ser portavoz y transmitir ese conocimiento”.

Ya en 2008, dijo que “las personas no deben tener vergüenza de relatar sus experiencias con esos seres. Muchas de ellas ya fueron abducidas o contactadas en grado menor. Tenemos que descubrir y divulgar las verdaderas intenciones de esos seres extraterrestres”. E incluso critica que no tengamos una visión completa de lo que hay más allá de la estratosfera: “No tenemos todavía una consciencia cósmica. Tenemos que buscar una manera de vivir mejor con nuestros hermanos de aquí y de otros planetas”. A aplicarse el cuento.

Con información de G1, UFO y Zero Hora

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