¿Qué pasa si usas ‘apps’ para envejecer en algo que no es tu cara?

Algo tiene que tener la edad del ser humano que nos encanta jugar con ella. Hace unas semanas se ponía de moda una aplicación que calculaba tu edad en las fotos. Esta ha entrado en competencia con otras que envejecen el rostro de una persona, mostrándolo con manchas, arrugas… Sí, la gente las utiliza. Y mucho.

Pero ¿qué sucede si utilizamos esas mismas aplicaciones en cosas que no son el rostro humano? Pues que pueden salir cosas muy divertidas, sobre todo si no tienes nada mejor que hacer en esta vida. ¿Dispuesto a reírte un rato?

Obviamente, en esto de aplicaciones para envejecer no podía faltar uno de los sanctasantórum de internet: los gatos. Así, tu gato Maullidos (nombre totalmente ficticio), de mirada aviesa

Gato

… se convierte en un cascarrabias gatuno con marcadas cejas en la frente:

Gato envejecido

Esta fue la primera imagen no humana que pasó por el filtro de estas ‘apps’ para envejecer nuestros rostros. Un usuario la subió a internet y otros le siguieron la estela. De momento, desconocemos si alguna de las adorables mascotas ha reclamado derechos de imagen, pero lo cierto es que merecen lo que quieran, después de servir de modelos para este envejecimiento artificial. Si encima el animal tiene cara de pena, como le ocurre a este perro, dan ganas de comprarle todas las chucherías que pida:

Perro triste envejecido

Las mascotas dan lugar, junto a estas ‘apps’ a todo tipo de situaciones. Este otro gato, por ejemplo, parece petrificado y en proceso de descomposición:

Gato petrificado

La cosa, como era de esperar, se salió de madre y hubo gente que subió fotos de comida envejecida. Habíamos oído hablar de comida descompuesta, pero no nos habían dicho que fuera esto:

Comida descompuesta

A partir de ahí, hubo quien se atrevió con todo tipo de objetos. Hasta con mamotretos alados. ¿Tú te atreverías a montarte en un cacharro como este?

Avión

O yendo más allá: ¿serías capaz de comprar alguno de estos juguetes para los más pequeños de la casa? Producen de todo menos ganas de jugar con ellos. Parece más propio de una película de terror que del cuarto de juegos de un niño.

Juguete

La gente no tiene escrúpulos y si había que hacer llorar a los niños, se hacía. Y si había que tocar verdaderos iconos, asustaran a niños o mayores, también se hacía. Aunque los resultados fueran catastróficos. Solo así se puede explicar que alguien decidiera mancillar el buen nombre de Buzz Lightyear y subir a la web este esperpento:

Buzz Lightyear

Hablando de niños, ni ellos se escaparon de ese crimen que es envejecer algo -o alguien- con una ‘app’. Algunos decidieron que en vez de usar la aplicación con ellos mismos era mucho mejor agarrar al primer desdichado que encontraran por la casa. ¿La muñeca legionaria que un familiar trajo cuando hizo la mili en Cádiz? No: los bebés. Así, decidieron envejecer las tiernas caritas de unos simpáticos renacuajos para rodar el ‘remake’ de ‘El curioso caso de Benjamin Button’. El resultado es, simplemente… Juzguen ustedes mismos.

bebé Bebé

Con información de i100 y Buzzfeed

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