Una disputa por la última costilla de la barbacoa acaba con un tenedor clavado en el ojo

Cuando se trata de disputarse el último trozo de costilla de una barbacoa, hay quien es capaz de llegar muy lejos con tal de saciar su apetito. Que se lo digan si no a Angela Watkins, que acabó con un tenedor clavado en el ojo por intentar disuadir a una insaciable Sabrina Davis de llevarse el último trozo de carne.

Sucedió en Muncie, (Indiana, EE. UU.) en casa de Florence Gill, que decidió invitar a algunos familiares y amigos a una barbacoa el pasado domingo. Al parecer, una de las hijas de la anfitriona estaba bastante molesta con la actitud de Davis, de 1,70 cm y 116 kg de hermosura, pues “estaba cogiendo demasiada comida de la casa”, y no le gustó que la mujer fuera a comerse el último trozo de costilla que había en la sartén, así que decidió plantarle cara.

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Según contó a la policía una testigo de la agresión, Watkins le dijo que no podía comerse el último trozo de costilla, así que cogió la sartén para llevársela. Davis, tenedor en mano dispuesta a no dejar escapar el último bocado, no se lo pensó dos veces y presuntamente agredió a Watkins, causándole dos pequeñas heridas en su ojo izquierdo y dejándolo hinchado y sanguinolento, según declararon los policías.

La agresora declaró  que actuó en defensa propia cuando vio a Watkins “coger un cuchillo del escurreplatos ”.

La barbacoa terminó con Watkins en el hospital y Davis en prisión bajo fianza de 5.000 dólares por un delito de agresión con arma mortal.

Y lo más importante de todo: no se sabe qué fue del trozo de costilla que causó todo ese jaleo.

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Fuente: The Smoking Gun

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