‘I’m lovin’ it!’ Un anciano celebra su 90 cumpleaños en el McDonald’s donde trabaja

Si tus abuelos todavía resisten las embestidas del tiempo, pregúntales donde les gustaría celebrar su próximo cumpleaños. La mayoría, al menos en tierras ibéricas, contestarán que en casa, tranquilos, con la familia y poco más. Los más alocados y juerguistas quizá se animen a ir al bar de siempre para saludar a los amigos e invitarles a lo que se tercie. Raro sería que alguno contestase “¡En el McDonald’s!” con una sonrisa de oreja a oreja.

Por aquello de que siempre debe haber una excepción que confirme la regla, tal que así respondió el galés Bill Dudley. Este veterano de la Segunda Guerra Mundial decidió que festejaría su llegada a los 90 años en el McDonald’s donde, además, trabaja. Sí, a sus años.

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El bueno de Bill es incombustible. Pese a su avanzada edad, cuando a la mayoría nos gustaría estar jugando al mus con los amigos y dando paseos con tranquilidad por el campo, él decidió ponerse a currar a tiempo parcial en el McDonald’s de Mold, al norte de Gales. Aburrido de estar en casa y de que su esposa no le dejase ayudarle a cuidar las plantas del jardin, se arremangó y paso a servir hamburguesas, refrescos y patatas fritas.

De eso han pasado ya nueve años y ahí sigue, atendiendo con esmero a los clientes del establecimiento. Además, entre sus planes no parece estar dejarlo y tomarse unos años de descanso. “Me ayuda a mantenerme joven”, asegura. “Todavía disfruto trabajando. Vengo dos días a la semana, pero, sinceramente, me encanta”. Tanto es así que ‘Old McDonald’, como le ha apodado su esposa Margaret, ha festejado su cumpleaños como perfectamente lo podría haber hecho su nieto, ya que no faltaron ni los globos ni la decoración típica de estos eventos.

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Sus compañeros le prepararon una fiesta sorpresa, con un pastel conmemorativo y, por supuesto, un obsequio. Le regalaron un viaje de un fin de semana a la costa de Gales, para que pueda descansar con su señora. “No me esperaba una sorpresa tan agradable”, reconocía el bueno de Bill, “pero supongo que no todos los días cumple uno 90 años“.

A lo largo de toda su vida, eso es cierto, no ha dejado de trabajar en un sitio u otro. Comenzó como repartidor de una panadería, donde consiguió la primera línea de su currículum antes de que estallase la Segunda Guerra Mundial. En la contienda se alistó para servir en la Royal Navy británica, para lo cual dejó su trabajo en una empresa de aceros como conductor de una grúa. Por si todo eso fuera poco, también dirigió su propia empresa de taxis antes de ser condecorado con la Medalla del Ártico por el Gobierno británico. Ahí es nada.

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De ahí que el dueño de este restaurante de la franquicia McDonald’s se muestre tan orgulloso de contar con Bill en su equipo. “Es un miembro muy valioso”, admite. “Nuestros clientes habituales y los miembros de la tripulación, todos están muy encariñados con él”. No es para menos. Contar con el trabajador más veterano de la firma de comida rápida en toda Europa debe de ser muy gratificante.

Pese a todo, Bill Dudley no considera una hazaña lo que hace. Dice que conoce el caso de una persona en Estados Unidos que también trabaja para McDonald’s y que, con 100 años a sus espaldas, abre y cierra el restaurante todos los días. Sin duda alguna, dos ejemplos a seguir para muchos jóvenes que, con las nuevas políticas económicas y sociales que se están implantando en el Viejo Continente, habrán de trabajar hasta que sus huesos digan basta.

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Con información de The Huffington Post, BBC, Metro, Daily Mail y War History Online

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