DIY: Cómo convertir un Baby Mocosete en una discreta petaca

Como dirían nuestros mayores, “hecha la ley, hecha la trampa”. ¿Que nuestros gobernantes nos imponen leyes que castigan a quienes quieren tomarse una cerveza en mitad de la calle? Pues no queda otra que ingeniárselas para empapar el gaznate, sin necesidad de esconderse, con cualquier bebida espirituosa. Basta con hacerse pasar por un padrazo o una madraza que no puede frenar su ímpetu de besar una y otra vez la frente de su pequeño retoño.

Sí, así es. Amigos y amigas, ¡vamos a construir un ‘pseudoniño’ petaca! Cada vez que hagamos como que besamos a la criaturita, en realidad estaremos dando unos lingotazos a la refrescante bebida que llevaremos con nosotros. Para ello, tan solo necesitaremos un muñeco de juguete y una mochila de hidratación, a la que le daremos un mejor uso que cuando decidimos ponérnosla para hacer ‘running’.

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Adiós a todos los escrúpulos. Hemos de desaborchar la blusa clásica que traen todos los Baby Mocosetes y, por la espalda, asestarle al muñeco una puñalada. Lo abriremos en canal y sacaremos todo lo que haya en su interior. Desde espuma hasta las baterias para que abra y cierre los ojos, pasando incluso por los altavoces que nos permitirían escuchar “papá, te quiero”. Todo fuera. No puede haber nada que reste espacio a la bebida.

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Una vez que el pequeño mocoso de plástico esté totalmente vacío, pondremos en su interior la mochila de líquidos. Previamente, tendremos que acortar el tubo que trae, ya que en lugar de ir situada en la espalda, la mochila estará acurrucada en nuestro pecho. Así podremos darle más mimitos a nuestro bebé de pega.

A continuación, amigos y amigas, viene la parte más dura de todo el proceso: tenemos que taladrarle la cabeza al pequeño. Sí, suena muy mal, pero hazlo. Que no cunda el pánico. Con suerte, no será lo peor que harás si tienes pensado ir con un niño de juguete colgado del pecho al parque a pasear al perro, a la universidad o, por qué no, a la puerta del trabajo.

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Por ese orificio que hemos abierto en la cabeza de nuestro improvisado retoño deberemos sacar la boquilla del tubo, esa misma que llevará de la mochila a nuestro gaznate las bebidas espirtuosas que portemos con nosotros. Tendremos que disimularlo, eso sí, para que nadie puede apreciar que el niño tiene algo extraño brotando de su frente. El mismo gorro que venía de equipamiento puede jugar aquí un muy buen papel.

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Por último, tendremos que poner al muñeco de juguete en la mochila portabebés y… ¡Eso es todo, amigos y amigas! Cuando la señora que viajaba el otro día en el bus, totalmente cohibida por no poder saborear con libertad la cerveza que ocultaba detrás de su mochila, sepa de la existencia de este invento, no podrá vivir sin él.

Lo bueno es que podremos llevar echa la mezcla desde casa. Ya no será necesario siquiera pedir el refresco en la discoteca para luego mezclarlo con lo que tengamos en la petaca. Nos lo llevamos todo puesto. Eso sí, con este invento, en la discoteca, ya seas chico o chica, olvídate de pillar cacho fuera de una fiesta de disfraces.

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Con información de Instructables.com y Bored Panda

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