¿El canal de YouTube más surrealista? Johnny Orina meando sobre objetos muy diversos

Si bien a la mayoría no nos seduce la idea de mearnos encima o desparramar orina por el suelo, hay a quien no solo está encantado, sino que demuestra que no tienen el menor reparo a la hora de manchar la moqueta de casa. No es cuestión de cordura o falta de ella: son gustos y ‘hobbies’ que cada cual tiene. Mientras unos se divierten construyendo maquetas de barcos del siglo XII, otros como Johnny Orina mean encima de diversos objetos.

Un pasatiempo un tanto peculiar que, además, siempre quiso compartir con el prójimo. Lejos de disfrutar solo de esas placenteras micciones sobre una pesa, un bote de vitaminas o un muñeco, decidió filmarlas y subirlas a YouTube para hacer partícipe al resto del mundo. Así fue como surgió uno de los canales más surrealistas que pueblan el inabarcable universo de la plataforma de vídeos más popular de la Red.

No tenemos la menor idea de cuál podría ser su propósito. Tal vez quiere deshacerse de ciertos objetos que un día cayeron en sus manos, demostrando que no le gustaron. También podría ser una nueva forma de reivindicación ante una sociedad consumista (por qué no). Puestos a especular, quizá el bueno de Johnny Orina quiere saber cómo suena la meada al caer sobre distintos artilugios cotidianos o, más sencillo aún, afinar su puntería con el arma que tiene más a mano. Puede que jamás lo sepamos, así que barra libre para hacer suposiciones.

Johnny Orina simplemente pone la escupidera, el objeto sobre el que descargará su odio en forma de meados, enciende su cámara y procede. No hay más. Un simple gesto que puede significar muchas cosas, o ninguna. Según se mire. El chorro de orina comienza a caer sobre los objetos, y alguna gota sobre la moqueta del salón (lo que podría haberle traído algún que otro problema).

Sus víctimas son numerosas y variopintas. Desde un CD de Pink Floyd hasta un bolígrafo, pasando por un reloj o una grabadora. Sobre algunos de ellos, reconozcámoslo, muchos haríamos lo mismo. ¿Acaso podrías resistir la tentación de orinar sobre un libro de la saga Crepúsculo? También es cierto que, con otros objetos, corre el riesgo de ganarse el odio de mucha gente. No todo el mundo tiene la valentía de mear sobre una ración de gambas, sabiendo que en distintos lugares del mundo son verdaderos manjares. Esperemos que, al menos, estuviesen pochas.

Una de las metáforas con más significado que rodó el bueno de Johnny tiene como protagonista a un zapato. Mientras disfrutaba de ese pequeño instante, tal vez pensaba algo como “orina somos y en orina nos convertiremos”. También obró su magia sobre un ukelele roto. Siempre que algo es susceptible de ser colmado con sus deposiciones, él lo aprovecha.

Podríamos ir mucho más allá, pero no queremos herir sensibilidades. Hay numerosas preguntas sin respuesta: ¿qué hace después con esos objetos? ¿Los tira? ¿Los devuelve a la estantería para que sigan cogiendo polvo? Nos gustaría saberlo. Si alguien tuvo la osadía de intentar convencer al personal de que un vaso de agua medio lleno (o medio vacío, según se mire) podía costar 20.000 euros, ¿por qué no podemos elevar la acción de Johnny a la categoría de arte? El mundo está muy mal repartido.

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