Utilizan Google Translate para asistir el parto de una congoleña en una ambulancia

Más de una vez nos hemos preguntado para qué diantres podrían servir las mil y una lenguas que existen en Google Translate. Magarí, tagalo, zulú, yorobu, yidis… ¿Habrá alguien en el ancho mundo que haya utilizado alguno de los 80 idiomas disponibles aunque solo sea una vez? La realidad, siempre tan tozuda, viene a demostrarnos que, si están ahí, por algo será. Si no que le pregunten al enfermero irlandés que ‘aprendió’ suajili en apenas unos instantes para atender a una señora que se puso de parto de camino al hospital.

No sabemos cuántas veces habían utilizado antes el traductor de Google los médicos Gerry McCann y Shane Mulcahy, pero probablemente ninguna para lo que lo emplearon en esta ocasión. Cuando la señora congoleña a la que tuvieron que asistir y trasladar al hospital de Cork decidió que no esperaría a la clínica para traer al mundo a su hija, no les quedó más remedio.

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La pequeña que venía de camino tenía prisa por abandonar el vientre de su madre y no pudo esperar a que la ambulancia de Gerry y Shane llegara a la clínica. Los médicos de urgencias, ante aquel percal, decidieron parar a un lado de la carretera y asistir a la madre, que de inglés tenía el “nivel medio” de tantos y tantos españoles (vamos, que no se enteraba de nada…) No obstante, en un arrebato de ingenio, Gerry cayó en la cuenta de que podía comunicarse con ella utilizando el traductor de Google.

Así las cosas, desenfundó su teléfono móvil, accedió a Translate y comenzó a hablarle a la máquina en inglés para que se lo dijese a la futura madre en suajili. No tenemos constancia de qué pensó la mujer al ver aquello. Es más, tampoco tenemos constancia de qué expreso el traductor de la ‘gran G’ teniendo en cuenta que suele fallar con bastante frecuencia. El caso es que, sin saber muy bien cómo, se acabaron entendiendo.

“Es algo que creo que no voy a olvidar jamás: que yo estaba traduciendo de inglés a suajili en algún lugar de la carretera entre Macroom y Lissarda”, explicaba emocionado Gerry a los medios locales. El médico logró conversar con la paciente en un suajili fluido o, al menos, conseguir que ella siguiera sus indicaciones para que la pequeña que venía de camino, y que no pudo esperar a llegar al hospital de Cork, aterrizase en este mundo sana y salva.

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Ahí no acaba la historia. Pese a que hemos escuchado mil veces aquello de “el traductor de Google no vale para nada”, no solamente hizo posible que la madre y los médicos se entendieran durante el parto, sino que además les permitió mantener una conversación. Una vez que el parto acabó, Gerry McCann siguió charlando con la madre de camino al hospital y le preguntó si había pensado un nombre para la pequeña. Al ser el día de Santa Brígida, la mujer congoleña le confesó al doctor que así llamaría a su retoño.

No pocos se echarían las manos a la cabeza y tildarían lo ocurrido de milagro. Que nadie se equivoque: si te plantas en mitad de Kenia con tu ‘smartphone’, abres Google Translate y tratas de comunicarte en suajili con los ciudadanos de allí, puede que tengas algún que otro problema.

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Con información de Corkman, Joe.ie, DailyNews y eldiario.es

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