La ruleta rusa con ‘tasers’ de 10.000 voltios: el nuevo pasatiempo de los machos alfa rusos

Algunos dicen que es como recibir un puñetazo fortísimo, un impacto que paraliza por completo tu sistema nervioso y te manda al suelo totalmente noqueado. Quienes lo han probado por imposición de sus jefes aseguran que, por su propia voluntad, jamás repetirían. Pero en los Montes Urales rusos, un grupo de adictos al dolor se reúne todas las semanas para recibir descargas de 10.000 voltios provenientes de una pistola ‘taser’. Además, de forma totalmente inesperada.

No tenemos ni la más mínima idea de qué pasó por la mente del boxeador Valery Eschenko para crear este juego que bautizó como Perm, en honor a la ciudad industrial que vio nacer al púgil y en la que se reunen los participantes para disfrutar de este peligroso pasatiempo. Amantes de las emociones fuertes como el púgil ruso han encontraron en los ‘tasers’ (las armas de electrochoque) la forma idónea de imitar a los inventores de la letal ruleta rusa casi sin riesgo de perder la vida en el intento.

Los elementos, eso sí, son los mismos que en el juego que describió por primera vez Georges Surdez. Hay pistolas, cartuchos y el tambor clásico de los revólveres, que acaba por determinar quién gana y quién pierde la partida. Pero en el Perm, a la hora de apretar el gatillo, en lugar de que una bala salga disparada y vuele a alguien los sesos será una descarga de 10.000 vatios la que dejará a uno de los contricantes frito.

Existen dos modalidades en esta competición. La clásica, que emula lo que ocurría en la ruleta tradicional, y la conocida como ‘Triángulo del amor’. En la primera, los dos rivales se pasan la pistola el uno al otro y al que le toque la bala con la descarga acaba eliminado. Fácil y sencillo. Además, para aportar más dramatismo y realidad a la escena, apuntan a su propia cabeza.

En la segunda, son tres los oponentes y varios los ‘tasers’ que emplean. Según las fotos que podemos encontrar en la Red de este peculiar torneo, son dos las opciones que existen en el ‘Triángulo del amor’. Bien que cada uno de los rivales, con solamente un arma, apunte al oponente que tienen enfrente; o bien que, cada uno con dos pistolas eléctricas, apunte y dispare a los otros dos contrincantes. Así, cuando todos ellos pulsan el gatillo al mismo tiempo son varios los desenlaces posibles. Puede caer uno al suelo, dos, o incluso los tres. Todo queda en manos del azar.

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¿Por qué lo hacen? Bien sencillo. El ganador, es decir, el que tenga la suerte de su parte y no se lleve ninguna descarga, se lleva a casa el bote acumulado de los 200 rublos (unos 2,8 euros) que ha de poner cada concursante para tomar partido en tan macabro torneo. Además, la organización del campeonato reparte medallas y, por supuesto, está el respeto de todos sus compañeros. Eso, los ganadores: los perdedores se llevan a casa 10.000 voltios en el cuerpo que, si no te matan, tampoco te hacen bien alguno.

Para que os podáis hacer una idea del efecto de una descarga así, basta con ver este vídeo, en el que un voluntario recibe una descarga de 50.000 voltios. Así de fácil sería tumbar a un tipo grande y fuerte con una de estas armas.

Como decía un sabio muy avispado, hay gente para todo en esta vida. De la misma forma que hay quien gusta de tomar un café tranquilo en una terraza cada tarde, también hay quien prefiere jugarse una descarga eléctrica y dejar su integridad física en manos de la diosa fortuna. Ya se sabe: cuando los machos alfa rusos se ven en la obligación de mostrar su hombría, no se amilanan ante absolutamente nada.

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Con información de The Daily Mail, BrightReview, OddityCentral, ABC y Wikipedia

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