Manchester construirá un ‘rockódromo’ inspirado en la barba de Engels

barba de engels

“Cuando las barbas de Marx veas cortar usa las de Engels para escalar”. Esta podría ser la inscripción del monumento a Friedrich Engels que proyecta la Universidad de Salford, en Manchester (Reino Unido), que consistirá en una pared para escalar la “magnífica barba” del pensador alemán y un mirador en lo que viene siendo la azotea.

Friedrich Engels vivió en Manchester en plena revolución industrial. Su conocimiento de las penosas condiciones que soportaban los trabajadores de las fábricas le llevó a escribir el ‘Manifiesto Comunista’ y, más tarde, ‘El Capital’, junto con su amigo y protegido Karl Marx.

El estudio artístico Engine construirá la estatua “La Barbas de Engels” como un “símbolo de sabiduría y aprendizaje”, según explica la página web del proyecto. “No pretendemos erigir la típica figura del héroe a caballo, que es algo que horrorizaría a Engels”, explica a BBC el ingeniero Jai Redmand.

En su lugar, los creativos de Engine han propuesto una “estatua interactiva” en la que los más ágiles pueden trepar por la barba del pensador comunista, mientras los perezosos pueden subir por las escaleras traseras, uniéndose todos como un solo obrero en el mirador del torrado, a cinco metros de altura.

rockordomo engels

“La Barba de Engels es una metáfora de el esfuerzo y la lucha para sacarnos a nosotros mismos de la ignorancia y una representación directa de cómo todos los filósofos se levantan sobre hombros de gigantes”, explica Redmand. La elección de Engels tiene una doble lectura: por un lado fue un “gran socialista, pensador y filósofo”, por otro, luce una “magnífica barba”, idónea para los fines lúdico-festivos de la pieza, una función que hubiera sido imposible con el rostro rasurado de, digamos, Bertrand Russell.

La idea de levantar un monumento a Engels lleva gestándose más de treinta años en Manchester. A mediados de los ochenta surgió el “audaz plan” para recolocar una efigie del pensador desde un país de Europa oriental, donde empezaba a ser vilipendiado, en la ciudad británica, pero no se encontró ninguna estatua apropiada.

Pasados los años, y con Manchester sumido en una crisis económica en la que “las diferencias social vuelven a ser parecidas a las que fue testigo Engels en su época”, los vecinos podrán encaramarse a las barbas del ilustre pensador a partir de 2016, si Dios y la Historia quieren.

Con información de BBC, Wikipedia y Engine.

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