Las autoridades chinas buscan bombas en los culos de 10.000 palomas

El miedo nunca ha sido un buen aliado. Una sensación que a veces te paraliza por completo, y otras te lleva a realizar los actos más estúpidos que jamás pudiste imaginar. Cuando el pánico se apodera de nosotros, nuestras reacciones pueden ser tan sumamente absurdas y cómicas que, si las viésemos, nos avergonzaríamos de nosotros mismos. Sin embargo, en este mundo en que vivimos hay quien tiene más miedo que vergüenza. No podemos negar que hay situaciones en que sí existen motivos para la alarma, pero en otras los temores son totalmente infundados.

Si no que se lo digan a las palomas que debían sobrevolar el cielo de Pekín durante la celebraciones del Día Nacional de China. Cuando las autoridades del país caigan en la cuenta de la tropelía que han cometido, posiblemente se echen las manos a la cabeza y se pregunten: ¿hasta dónde puede llegar el ridículo de la raza humana? Tal es el pánico a un posible ataque terrorista que tienen sus mandamases, que por sospechar se han puesto a sospechar hasta de las palomas, el animal que simboliza la paz, como supuestas cómplices de los malhechores que amenazan la seguridad de su país.

Después de condenar a cadena perpetua a uno de los líderes de los uighurs, la minoría musulmana que procede de la provincia occidental de Xinjiang que durante mucho tiempo ha buscado una mayor independencia del régimen chino, las autoridades de Beijing están atemorizadas. Por eso, y aunque los informes al respecto han desaparecido como por arte de magia, encargaron a un equipo de funcionarios analizar minuciosamente a las 10.000 palomas que surcarán el cielo de la Plaza de Tiananmen de la capital china. Y cuando decimos minuciosamente, queremos decir exactamente eso.

Las aves fueron inspeccionadas de arriba a bajo. Cada rincón de su anatomía fue recorrido por algún funcionario en busca de "objetos peligrosos". Las palomas, cuya principal amenaza hasta la fecha no era otra cosa que sus excrementos y la forma de darle salida (por norma general, en la cabeza de algún viandante), han visto como un grupo de chinos miraban y palpaban con detenimiento sus plumas, sus patas, e incluso sus anos en busca de artefactos que pudieran sembrar el caos en los festejos en los que iban a tomar partido.

Es una lástima no poder contar con el testimonio de ninguna de ellas. Es más, si pudieran seguro que se alzarían contra el régimen chino para exigir que sus derechos sean respetados y que nadie pueda hurgar en su culo así porque sí. Sin duda habría alguna a la que no le importaría, pero otras tantas pondrían el grito en el cielo e inmediatamente exigirían una orden judicial para entrar en sus lugares privados. Reconocerían sin pavor que de ese mismo orificio salen las municiones que tanto temen los humanos, sobre todo cuando acuden a una reunión importante. Pero de ahí a ser inspeccionadas en busca de 'objetos sospechosos' hay un largo camino que recorrer.

En su lugar, y ya que ellas no se pueden defender, algún columnista ha salido al paso para manifestar el ultraje que supone que un funcionario pueda manosear y husmear en las partes íntimas de estos pájaros. "La libertad y la dignidad de los ciudadanos son cada vez más vulnerables, y pueden ser expropiados en cualquier momento, al igual que con las palomas", escribió Zhang Ping. A lo que añadió: "Ellas tienen que pasar por los dolores y los insultos de un chequeo anal grosero y, sin embargo, deben aparecer felices en la pantalla de la emisora estatal". Un comentario, sin duda, muy acertado.

Podríamos entender que, en un lugar como la República Popular China, los festejos de sus 1949 años de su fundación estén sometidos a férreos controles para que nadie resulte herido. Esto es algo que ocurre en cualquier país civilizado. Pero de ahí a revisar de forma individual los culos de las 10.000 palomas que tomarán parte en la celebración para simbolizar la paz... Quizá esta sea la mejor caricatura que las autoridades chinas han hecho de sí mismas en muchos años. No lo podemos evitar: el miedo nos lleva a protagonizar las más absurdas situaciones. Queramos o no.

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Con información de The Verge, AP, The Independent y InfoWars

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