Seré un sintecho, pero tengo un iPhone: vende su casa a cambio de un móvil de Apple

No tenemos remedio. Si a Dinio lo confundía la noche, a muchos terrícolas nos confunde la tecnología. Y si hay una manzana de por medio, como ya demostraron Adán y Eva en los tiempos de la creación, mucho más. Hay personas que pierden la cabeza y el poco o mucho dinero que tienen en sus arcas con tal de conseguir un cacharro con un logo afrutado. Es más, son capaces de recurrir al trueque y, por descabellado que parezca, están dispuestos a cambiar su propia casa por un teléfono móvil que, por mucho que haya quien aún lo niegue, se dobla.

Aunque los viandantes a los que la prensa les comentaba la noticia no podían apenas creerlo, el propietario de esta casa situada en la ciudad de Detroit había decidido intercambiarla con aquella persona que, a cambio, le diera un iPhone. El agente inmobiliario Larry Else reconocía que no se trataba de ninguna broma. "Es una oferta real", afirmaba.

"Mi cliente está en el extranjero y me dijo que estaría dispuesto a negociar por un iPhone 6", decía el encargado de mostrar la vivienda a todos los interesados. No obstante, Larry Else mantiene la sospecha de que su cliente no se sentaría a negociar por menos que un iPhone 6 Plus. "A mí me parece que quiere esa versión del teléfono, pero creo que él está dispuesto a negociar", aseguraba como buen agente inmobiliario.

La web de alquiler y compraventa de viviendas Zillow ha tasado la vivienda en algo menos de 50.000 dólares (más de 39.500 euros). Cabe destacar que el precio de salida de los nuevos 'smartphones' de Apple, en Estados Unidos, es a partir de 199 dólares, en su versión de 16 GB, y pueden llegar a alcanzar los 399 dólares por aquellos que tienen 128 GB de memoria. Baratos no son, en eso estamos de acuerdo. Pero de ahí a los 3.000 dólares que el propietario pide por la vivienda hay una diferencia abismal.

Lo cierto es que está desesperado por deshacerse de dicho inmueble. Pese a ser una casa con 3 dormitorios, dos plantas de altura y estar situada en pleno corazón de la ciudad de Detroit, ni a cambio de un iPhone parece alguien dispuesto a hacerse con ella. Y es que, como suele ocurrir en estos casos, no es oro todo lo que reluce. Quien decida hacerse con la vivienda, más allá de tener que hacer una reforma general en profundidad, tendría que abonar impuestos por valor de 6.000 dólares (más de 4.700 euros), que el propietario debe a la comunidad.

Por eso, el dueño no ha tenido más que rebajar sus exigencias. Si de 5.000 dólares bajó a 3.000, para tratar a la desesperada de dar salida a la vivienda, ahora ha reconocido que se conformaría con un iPad de 32GB, una tableta cuyo precio en Estados Unidos supera los 599 dólares (en España está por encima de los 560 euros). Es más, su agente inmobiliario asegura que estaría dispuesto a cometer alguna locura más. "Podría estar dispuesto a aceptar cualquier cosa, incluso un Android", afirmaba Larry Else.

Seamos o no conscientes, la tecnología se está apoderando de nosotros. El caso del propietario de esta vivienda en Detroit, ansioso por hacerse con los último de Apple, pasa a engrosar una larga lista de personas que no escatimaron esfuerzo alguno en conseguir el teléfono móvil de sus sueños. A costa de absolutamente cualquier cosa.

Desde aquel adolescente de 17 años que vendió su riñón para poder comprarse un iPhone o un iPad, y que más tarde tuvo que rendir cuentas ante los tribunales después de reconocer que padecía ciertos problemas renales, hasta aquel otro que se jugó el todo por el todo. No sabemos si lo consultó o no con su pareja, pero un joven chino decidió alquilar a su novia para reunir el dinero suficiente y poder hacerse con el iPhone 6. El trato era que todo aquel que quisiera podría pasar un día, una semana o un mes con la chica, pero "solo para actividades inocentes". A cambio debería pagar 1 euro por una hora, 6 por un día entero o 63 por todo el mes.

Si mis cuentas no fallan, la chica debería completar varios servicios de un mes y cerca de 200 de solo una hora para que su chico pudiera adquirir el tan ansiado terminal móvil. El desenlace de la historia lo desconocemos, pero existen muchas posibilidades de que, para cuando tuviera su iPhone, no tuviera una novia con la que poder chatear. Ya se sabe: sopas y tetas no caben en la boca.

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Con información de Fox, Yahoo, Time y Zillow

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