Trece muertes con muy mala pata

Vivir tiene un precio, que es la muerte, pero hay unas más previsibles que otras, desgraciadamente inoportunas e inesperadas. Desde que el ser humano tiene capacidad de raciocinio, la muerte es una preocupación más que nos acompaña en nuestras vidas. Nunca sabes cuándo te va a tocar el turno de una vez que nunca pediste.

Pero a veces es difícil no ironizar sobre la muerte. Pretender dejar de fumar con un cigarrillo electrónico, cuyo cargador de oxígeno te explota y te deja más seco que la mojama es una muerte con muy mala fortuna. Lo mismo con ese hombre al que se le incendió la casa, salió pitando y cuando se dio cuenta que se había dejado el móvil, volvió y se fue al Más Allá. Desengánchate del móvil y lee más libros, seguro que aunque fuera tu libro preferido no volverías.

El mejor selfie es el que no se ha hecho

Suena a frase hecha, pero lo he repetido desde que alguien –mejor no saber quién- puso de moda el autorretrato de toda la vida. Un caso reciente de lo más tonto –permítaseme la expresión-, fue el de una familia cuyos padres querían un selfie en un acantilado en la costa de Portugal ‘El Cigala’ diciéndoles por lo bajini "¡atrás, atrás!" hasta que se fueron por el barranquillo.

Ir al volante y hacerte un autorretrato –llamémoslo así también, selfie es cursi- son incompatibles, no sólo porque lo dice la DGT, si no porque hay una cosa que se llama lógica. Una mujer que conducía su vehículo tan feliz de la vida, le dio por hacerse una ‘fotico’ acompañada del texto "la canción de Happy me pone muy feliz" y poco después pasó la tragedia. Un caso similar fue el de dos amigas, una de ellas celebraba su despedida de soltera. Otra ‘fotico’ guay del Paraguay que acabó en funeral... si te flipa la música o estás eufórico al volante, déjalo para el karaoke.

El más sorprendente por lo ‘absurder’ del asunto es el de un joven mexicano que portaba una pistola y un móvil en las manos. Tal sería el lío que al hacerse el autorretrato apretó el gatillo en vez de darle al disparador del móvil. El final te lo puedes imaginar si has visto ‘Pulp Fiction’.

Si eres un amante de los selfies –cursi-, que sepas que algunos que van de entierro se hacen los ‘chupi guays’ con una foto de ellos con un gesto que va de lo más triste a lo más flipadillo sacando molla, como el de la foto de un Tumblr de selfies de funerales.

Cuidado con lo que cae del tejado

"Muere golpeada por un excremento canino". Cuando lees este titular piensas que es insuperable en una escala del uno al diez en 'absurdidez’. Que una caca de perro mate a una persona es lo último que puedes imaginar. Muy mala pata, nunca mejor dicho... fiero excremento el de este San Bernardo que le dio por cagar en el tejado de casa. Se congeló ‘la bestia’ y le cayó encima a esta pobre anciana, que si le contaran cómo ha muerto no se lo creería. Como tampoco se lo creería el hombre que dormía plácidamente y una vaca que se subió a un tejado cayó encima de él  y acabó con su vida. Ya ves tú, disfruta del momento, como dicen, que te puede caer hasta del cielo, como a la novia en la barca de ‘Un cuento chino’.

El sexo y el amor pueden matar

El sexo y el amor matan más de lo que pensamos, a pesar de que –sobre todo el sexo- nos guste más que a un tonto una trompeta. Hace poco me quedé de piedra cuando leí que un anciano había ganado un trío en un concurso y, mientras se metía algo en el buche para ir a la cita con fuerzas, se atragantó con una asesina alita de pollo y se quedó sin regalo. Ya es malísima suerte... voy a llamar a ver si me lo regalan a mí en su lugar.

Los animales también tienen muertes ridículas, aunque hay uno que se lleva la palma. Es un marsupial descubierto en Australia, cuyo final para el macho es el ataúd.  Eso sí, tiene una vida de duro desenfreno que llega hasta las 14 horas de apareamiento que le causa un estrés que pa qué. Una vida de lujuria sexual que acaba de una forma absurda, aunque  muy placentera. Ya te gustaría, ¿eh? Otra que murió haciendo el amor...ponte en situación: con su pareja más pedo que Alfredo sobre las vías del tren. Pobre mujer, su novio se salvó, no así sus piernas que...bueno, no demos más detalles que estamos comiendo.

Por último, una muerte inoportuna a más no poder... un pobre hombre que, con todo el amor del mundo fue a echar las cenizas de su mujer al mar y una ola se lo llevó.

Un bis de lo más insólito por si te has quedado con hambre... una muerte con muy mala follá que parece enviada directa del Señor: un joven disfrutaba de un picnic al lado de una cruz dedicada a Juan Pablo II, cuando hizo "¡catacrás!" e hizo pleno en todo su ser. Lo dicho, disfruta del momento, que igual sales a la calle y te cae una maceta de un quinto... dile a tu pareja, madre o similar siempre que la quieres, no vaya a ser que te resbales con un excremento de un San Bernardo y te ahogues en ella. ¡Suerte por la vida!