Un tipo prende fuego a su casa tratando de matar a una araña

Si nos topásemos con Spiderman saltando de edificio en edificio, lanzado sus telas de araña y salvando el mundo, creo que todos sentiríamos bastante admiración. Sin embargo, y esto también hay que reconocerlo, las arañas nos dan bastante miedo. Es raro encontrarse con personas que no reaccionen con espanto al encontrarse uno de estos bichos posados en su brazo.

A este repecto, sí que podemos decir que existen dos tipos de personas en el mundo: los que ante esta terrorífica situación reaccionan con cierta cordura – toman lo primero que tienen a mano y espachurran al insecto – y las que declaran la guerra a la araña y toman medidas mucho más drácticas. Véase el caso:

Si eres de este segundo grupo de personas, por favor, no imites a este tipo. Preferible es que alguna asociación por los derechos de los animales te demande por haber arrancado una a una las patas del insecto, que jugar con fuego. Que ya se sabe: quien juega con fuego se acaba quemando. Si no que se lo digan al protagonista de nuestra historia que, igual que el tipo del vídeo, quiso llevar su duelo con el arácnido a una nueva dimensión.

Ocurrió en el oeste de la ciudad de Seattle, en Estados Unidos. Allí, una araña no solo despertó los peores instintos del inquilino de una casa de alquiler, sino que obligó a los bomberos a desplazarse hasta la vivienda a las 08,30h de la mañana. El osado insecto se atrevió a posarse en una pared del cuarto de baño y el tipo que vivia allí, junto con su madre, tuvo a bien tomarse la justicia por su mano.

Cogió un bote de spray que tenía a mano y un mechero para crear un soplete devastador. “¡Púdrete en el infierno, maldita araña!”, debió gritar el iluminado antes de presionar el aerosol y prender la mecha. El final de la historia os lo podéis imaginar. Si hubiera pertenecido al primer grupo, y hubiera actuado con algo de sensatez, habría caído en la cuenta de que existían muchas posibilidades de que el fuego no solo chamuscase a la araña, sino también las paredes, las cortinas, el techo… Y el resto de la casa.

Pero en ese milisegundo en que debía tomar una decisión, erró. No supuso demasiado trabajo para los bomberos. Sin embargo, para más inri, los profesionales de la llamas pensaron que podría haber munición en la casa y obligaron a los vecinos a volver a sus hogares ante el riesgo de explosión. Finalmente el incidente no fue a mayores. Bueno, para el bolsillo de los dueños de la casa sí. Estos se desplazaron al lugar de los hechos para evaluar los daños y tasar el valor de lo perdido en cerca de 60.000 dólares (44.300 euros).

Como siempre que ocurre una desgracia de este tipo, los vecinos más próximos temen por sus vidas y tienden – ningún psicólogo ha explicado por qué – a magnificar lo ocurrido. “Había gigantescas nubes de humo saliendo de las ventanas”, llegó a afirmar uno de ellos. Tanto es así que hubo quien, por si las moscas, sacó la manguera y empapó las fachadas de su casa para evitar que el fuego se propagase. Habría que ver cómo reaccionaban ellos si una araña se colase en sus viviendas para tontear con ellos.

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Con información de The Seattle Times, Fox y KiroTV.com

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