Cinco fallos del plan del Pentágono contra el apocalípsis zombie que nos pueden costar la vida

¿Qué hacemos si llega el largamente anunciado apocalípsis zombie? A esta pregunta, que los amantes de la ciencia ficción, los fans de las pelis de miedo y casi todo friki que se precie se han formulado alguna vez, dio respuesta el pasado 13 de mayo un artículo de la revista Foreign Policy. El autor desvelaba en exclusiva el plan del Pentágono estadounidense para proteger nuestro planeta y nuestros cerebros ante la amenaza de los muertos vivientes.

La mayoría se limitaron a reproducir asombrados las ideas del Pentágono para salvar la Tierra, pero Daniel W. Drezner, profesor de política internacional y autor del libro ‘Teoría de la política internacional y los zombies’ ha ido mucho más allá. Como experto en la materia, Drezner ha desgranado en un artículo de opinión para ‘The Washington Post’ lo que a su juicio son los puntos débiles de la estrategia norteamericana para hacer frente a los no muertos. A saber:

Dan por hecho que los zombies no son inteligentes

Lo cual está francamente mal, porque un buen plan de respuesta rápida debe tener en cuenta los peores escenarios posibles. El Comando Estratégico de los Estados Unidos analiza en la documentación desclasificada, con todo lujo de detalles y tomando como fuente la bibliografía y filmografía disponibles, tipos de enemigos como los pollos zombies, pero se olvida de una más que estudiada posibilidad: que los no muertos conserven su antigua inteligencia.

Estamos acostumbrados a ver a los zombies como seres con movilidad reducida y pocas luces que andan despacio y dando tumbos en busca de cerebros, pero cintas como ‘El regreso de los muertos vivientes’, ‘Braindead: tu madre se ha comido a mi perro’ o ‘La tierra de los muertos vivientes’ cuestionan esta peligrosa asunción y nos hablan de un enemigo con raciocinio.

Dan por hecho que los zombies son lentos

En la misma línea, el plan del Pentágono presupone que los zombies son lentos, pero de nuevo, para que la estrategia fuera realmente aprovechable, deberían contemplar el peor escenario: no muertos que, además de ser inteligentes, sean condenadamente rápidos.

Este gráfico da buena cuenta de la enorme amenaza que suponen los zombies ágiles e inteligentes:

Demasiado peligrosos como para no tenerlos en cuenta, ¿no?

Solo hay comida para 30 días

En el plan, admiten que las reservas de comida y bebida de la unidad militar responsable de combatir la amenaza zombie no superan los 30 días. Transcurrido ese plazo, no disponen de agua o alimentos para seguir librando una guerra de trincheras contra el redivivo invasor. Drezner, no sin razón, lo considera “inaceptable” y recuerda que “la lucha contra los no muertos probablemente será larga y dura”.

Propone un uso demasiado alegre de las armas nucleares

En la documentación del Pentágono, se afirma que “las armas nucleares son probablemente las más efectivas contra las hordas de muertos vivientes”, pero eso es algo que no pueden demostrar. No es necesariamente así. Más bien, según Drezner, la rama del ejército yanqui que firma el plan estratégico está tratando de reivindicarse, pues es la única habilitada para apretar el botón rojo. Quieren que cale un mensaje interesado y seguramente falso: sin sus pepinos radiactivos estamos perdidos.

La cúpula no conoce el plan

Increíblemente, las intervenciones públicas de altos mandos demuestran su ignorancia respecto a la existencia del plan. El general Martin Dempsey, acongojado tras leer ‘Guerra Mundial Z’, declaró haber preguntado a sus camaradas qué podría hacerse ante un ataque de no muertos. Eso fue dos años después de que el plan estuviera pergeñado y su alcance, pero se ve que nadie se lo había hecho llegar.

Con estos mimbres, ¿tú qué crees? ¿Está preparado el Pentágono estadounidense para defender al mundo cuando el apocalípsis zombie se produzca o será una batalla perdida?

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Con información de Foreign Policy y The Washington Post

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