Un monstruoso vertido de puré de patatas siembra el pánico en un pueblo de Inglaterra

A este lado de la Península Ibérica estamos más que acostumbrados a magnificar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. No hay más que ver las tertulias de ciertos casposos programas de televisión, cuyos contertulios no tienen ningún reparo en sobreactuar, en llevar todo un paso más allá de la realidad en exagerar porque sí con el único propósito de llevar la situación más cotidiana a un grado superlativo. Solemos decir que son unos ‘exageraos’, pero después de conocer lo que ocurrió en Henley-on-Thames tendremos que andar con cuidado antes de cargar contra los Belén Estaban, Kiko Matamoros, Margarita Seisdedos y compañía.

En esa pequeña localidad británica, casualmente situada al sur de Inglaterra, sus habitantes no tuvieron el más mínimo inconveniente en competir con la exageración ‘typical spanish television’ y convertir un simple incidente cotidiano en una catástofre de colosales dimensiones.

Todo comenzó cuando un camión cisterna volcó en mitad de un cruce de caminos, y toda la carga que transportaba acabó desparramada por las calles de la zona, colindantes con el río Tamesis. Hasta ahí, teniendo en cuenta las circunstancias, todo relativamente en orden. El problema surgió cuando, de inmediato, todas las autoridades de la localidad se movilizaron para impedir que el producto afectase a los habitantes de Henley-on-Thames y causara estragos en la fauna y flora de las inmediaciones.

Un destacamento de veinte bomberos, junto con una unidad de la Policía y una ambulancia, acudieron raudos y veloces al lugar del accidente, alertados por los vecinos de que una sustancia química muy peligrosa y burbujeante se estaba esparciendo por las calles. Acto seguido, se instó a los conductores que querían transitar por la zona a que modificaran su ruta: un producto sumamente peligroso se había vertido sobre el suelo y era imposible pasar justo al lado del puente Henley.

Durante más de tres horas, el tráfico estuvo completamente cortado. Sin embargo, pese al dramatismo con que los vecinos quisieron salpimentar la historia, la situación se acabó convirtiendo en una anécdota con buena dosis de humor.

Las autoridades se habían hecho a la idea, por su propia cuenta y riesgo, de que aquel producto que salía del contenedor era sumamente peligroso. No obstante, cuando las autoridades llegaron al lugar, después de evacuar a los vecinos y restringir el paso por la zona, reconocieron que se trataba de inofensivo puré de patatas.

Para luchar contra esta ‘corrosiva’ sustancia, el comandante de la brigada de incendios no tuvo reparo alguno en reconocer que habían actuado como si de una catástrofe química se tratase. “Enviamos a los asistentes habituales en caso de un incidente químico, ya que no sabíamos a qué nos estábamos enfrentando”, afirmaba Bob Speakman.

Tras el susto inicial, fruto del buen hacer de los vecinos a la hora de informar a las fuerzas y cuerpos de seguridad, se limpió la zona y se esclarecieron las circunstancias del accidente. Todo apunta a que, una vez cruzó el puente, el conductor del camión no tomó de la forma adecuada una curva cerrada y su vehículo acabó por volcar. Tras varias horas de trabajo, los servicios de limpieza lograron retirar de las calles el ‘chapapote’ alimenticio, que iba destinado a la alimentación de animales.

Por eso, cuando te topes con algún contertulio de Sálvame o similares y notes en el tono de su voz, en su mirada o en su habitual expresividad rasgos de que la historia a la que hace referencia no era ni la mitad de épica de cómo la está pintando, piensa que siempre podía ser peor. Piensa que, en otro lugar, un grupo de vecinos con demasiada imaginación obligó a decenas de personas a cambiar su ruta por un simple puré de patatas.

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Con información de The Daily Mail

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