La contaminación en Pekín obliga a televisar en pantallas gigantes la puesta de sol

Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Y los chinos saben cómo ingeniárselas cuando tienen un serio problema de contaminación. ¿Qué la densa nube de polución no nos deja ver el sol? Pues no hay problema, nos plantamos una pantalla gigante en la plaza Tiananmen que reproduzca la salida y la puesta del astro rey, y asunto arreglado. Nadie notará la diferencia. A falta de sol, buenos son pantallones en alta definición.

Estos días decenas de pekineses se acercan con sus máscaras a las pantallas repartidas por la ciudad y que habitualmente ofrecen anuncios de destinos turísticos, para ver ese sol virtual que bien poco tiene que ver con el que brilla sobre sus cabezas cuando la contaminación les da una tregua.

Y es que esta semana los niveles de polución de esta ciudad de más de 11 millones de habitantes han alcanzado unos niveles tan alarmantes que no es de extrañar encontrarse con personas que van de un lugar a otro ocultas tras grandes máscaras industriales, protegiéndose de la densa niebla con olor acre que impide ver los edificios al otro lado de la carretera.

Las partículas PM 2,5 que portaba el aire a principios de semana era de entre 350 y 500 microgramos por metro cúbico; es decir, una cifra 25 veces mayor que los 25 microgramos que la OMS considera saludables para las personas, aunque lo recomendable, afirman, es que no superen los 20. Por eso, el gobierno municipal de Pekín ha puesto en marcha la alerta amarilla.

A la ya de por sí contaminada Pekín (industria, tráfico...) se le han sumado cientos de miles de calderas de carbón que se encienden en invierno en los hogares para protegerse del frío y el estancamiento de los patrones climáticos propios de la estación, lo que empobrece aún más la calidad del aire y convierten el pasear por la ciudad China en toda una trampa mortal. Pero, qué más da. ¡Al menos todos los días sale el sol! Aunque sea en una pantalla...

[Actualización] Esto no ha sido más que un cuento chino. Los amaneceres que emiten las pantallas no son por la contaminación, sino que forman parte de 10 segundos de un anuncio turístico sobre la provincia china de Shandong. El anuncio se emite cada día durante todo el año al margen de los niveles de polución.

Fuente: Daily Mail