La enternecedora historia de la anciana cuyo pueblo decidió inmortalizarla en una gárgola de la iglesia

Que te pongan una calle en tu pueblo está bien, y si bautizan un polideportivo con tu nombre, mejor. Pero nada comparable con que, por petición popular, inmortalicen tu rostro, a modo de gárgola, en la torre de la iglesia de tu pueblo.

Semejante honor lo acaba de recibir, según informa la prensa local británica, la señora Nora Sly, venerable anciana vecina del pueblo inglés de Cowley y una de las beatas más devotas de la parroquia de St Mary’s, a la que lleva acudiendo fielmente desde hace 60 años. Ahora, y por los siglos de los siglos, su simpática efigie estará presente en una de las torres de su adorado templo.

Recientemente, la iglesia tuvo que ser sometida a una serie de reparaciones. Fue el constructor el que propuso esculpir en una de las torres el rostro de algún habitante de la localidad. Los parroquianos votaron y Miss Sly, una sonriente ex secretaria a punto de cumplir 90 años, fue elegida por unanimidad.

Ya que Nora es uno de los pilares de la comunidad, convirtámosla en un ídem, debieron pensar los vecinos. Cuando se enteró del homenaje, Nora se quedó, literal y figuradamente, de piedra: “No sabía nada del asunto hasta que en una reunión parroquial me contaron que ya había sido esculpida”, cuenta.

Nora es una persona muy querida en Cowley, cuyos habitantes se reparten la tarea de hacerle compañía y ayudarle a realizar sus compras. Pero el gesto de sus conciudadanos la ha superado: “Hay mucha gente mucho más merecedora de este honor que yo”, dice modesta. “Pensar que voy a estar allí por años y que las generaciones venideras se acordarán de mi es apabullante”.

Nora sólo tiene una pequeña pega: “No ha sido todo tan halagador, aunque me imagino que para que la cosa resalte han tenido que hacer una caricatura”, dice sobre su versión en piedra. Cosas de la imaginería moderna, que sustituye los rostros retorcidos por la maldad y el sufrimiento de las criaturas demoníacas representadas en la mayoría de las gárgolas por el rostro afable de una señora con gafas.

Vía y fotos: This is Gloucestershire