El extraño caso de la cabina de Aretxabaleta donde aparecen bragas, gorrinos y frutas frescas

Es una simple cabina de teléfonos que se encuentra cerca del edificio consistorial de esta localidad guipuzcoana. Pero desde que hace ya unas semanas apareciera sobre ella un joven jabalí muerto, la cabina se ha convertido en un extraño imán de sucesos que amenazan con convertirla en nuestra TARDIS patria, la nave de la serie “Dr. Who” en la que se puede viajar por el tiempo y el espacio. O, como poco, en una suerte de Stargate atxabaltarra que está conectada con otra extraña dimensión mediante Movistar Fusión.

Porque la del jabalí no ha sido ni mucho menos la única aparición sobre el techo de esta cabina: ahora ha aparecido una ristra de bragas y sujetadores usados colgados de un tendedero, pero sólo unas semanas después del puerco suceso también surgió en su techo un centro de frutas, con sus peras y sus manzanas frescas.

Los primeros en percatarse de los insólitos acontecimientos que ocurrían sobre la cabina fueron los responsables de dos establecimientos situados a pocos metros de ella, cuando el pasado 17 de diciembre vieron por la mañana un joven jabalí de unos 25 kilos que yacía muerto sobre el techo. Un guarda forestal de la diputación fue el encargado de retirar el cuerpo del animal y llevarlo a la zona de Orkatzategi, en Oñati, para que sirviera de alimento para los buitres.

Y aunque se especuló incluso con que pudiera ser un niño vasco el que diera un puntapié al animal para subirlo hasta ahí (o incluso un levantador de piedras del pueblo que al levantar la cabina le pareció poco peso y le puso un gorrino encima) se sospecha que el animal fue atropellado.

Lo que ha dejado a todos con la mosca detrás de la oreja es la aparición ayer de una línea de colada de ropa íntima (slips, bragas y sujetadores), usada pero lavada, colgando desde el mismo techo.

El Diario Vasco, que nos ha mantenido informado en todo momento de estos hallazgos, ya está pensando en enviar un corresponsal a lugar de los hechos, a ver si puede estar presente en el siguiente avistamiento.

Esperemos por el bien de la Humanidad que el elegido sea Luis Alfonso Gámez, de Magonia, el único que a nuestro buen juicio podría poner los puntos sobre las íes en estos extraños acontecidos que tienen obnubilados a toda una comarca.