Cómo expresarse con propiedad cuando se habla de sexo en el extranjero

En este mundo globalizado es inevitable que idioma propio y ajeno intercambien términos y expresiones. Los optimistas defenderán esta mezcolanza lingüística alegando el enriquecimiento mutuo y la variedad cultural; los más puritanos alegarán la perversión de la gramática y la sustitución de nuestras expresiones más castizas. La mayoría simplemente nos haremos un lío, como si nuestro idioma no fuera ya lo suficientemente complicado.

Mención especial merece hablar sobre sexo con un interlocutor foráneo. A la dificultad de salvar los dichosos tabúes se le añadirá el hecho de que, directamente, no llamamos a las mismas cosas por el mismo nombre (lo que puede dar lugar a embarazosas situaciones).

¿Queréis saber lo que para un francés significa "hacer una española" o qué diantres es hacer "un ruso"? Seguid leyendo.

En España

Vamos a empezar por lo fácil. La lengua castellana es, por naturaleza, sucia. Si no me creéis, simplemente planteaos el innumerable número de significados que tiene la palabra "cojones".

La cosa no acaba aquí, seguro que todos conoceréis el significado de hacer un francés (mujer-boca-hombre) o un griego (hombre-entrada-trasera); os suena lo que es una cubana (hombre-pechos) y os empezáis a perder si mencionamos un "timón holandés" (masturbación homosexual masculina en grupo).

Mientras que los más prudentes probarán con el sexo ruso (hombre-lubricante-muslos apretados), habrán quienes complementen con "unas bolsitas de té" (testículos-boca). En la variedad está el gusto.

En el resto del mundo y otras lenguas

Ahora es cuando entramos en hostilidades. Para la mayoría de latinoamericanos una cubana es "hacer una rusa", pero también "francesa", "turca", "sueca" o incluso un "collar de perlas". Para los japoneses será un "paizuri" (derivado de la palabra "seno"), y nuestros vecinos franceses lo denominan "una española".

La simple masturbación es "kampaia jo" en euskera (tocar la campana), para un argentino es "estar con Manuela" (Manuela pajera, se entiende) y un mexicano se la estará "jalando". "A luta de cinco contra um" es la denominación portuguesa y los cercanos gallelos pueden decir "facer unha pera".

¿Y los atributos sexuales? Si eres hombre e hispanohablante la lista es variada: "polla, pito, nabo, cola, pijo, picha, pilila, minga, pinga, cipote, moco de elefante, desnucasapos, gusano, Pericles, instrumento, manubrio, miembro, mástil, pililla, pistola, plátano, rabo, carajo, falo, camarón, chóstomo, cara de haba, sin orejas, camote, chile, corneta, venudo, fierro, flauta, garrote, verdolaga, tronco, pizaríin, poronga, salchicha, la negra, mandarria, pelona, pajarito, mazacuata, verga, palo, ñonga, badajo, tolete, meneito, pirinola, johnny, banano, paloma, machete, cogote de pavo, el titanic, cabeza de grifo, casco ruso, longaniza, darth vader, el colador, Aquiles, chuy, garrote, verdolaga..." podríamos seguir, y nos daría para un libro. ¡Ah!, los angloparlantes, al igual que nosotros, se pueden referir a "one-eyed trouser snake" o más conocida como "la serpiente de un solo ojo".


Las mujeres, siempre más recatadas, no llegan al egocentrismo genital masculino, si bien tampoco se quedan cortas para referirse a su "concha, bizcocho, chumino, parrús, quiquiricuando, papaya, pepa, pipirigallo, mica, chocha, cachufla, pucha, pepa, trompuda o chimuela".

Para terminar vamos a hablar del que probablemente sea el término más interesante, el que os servirá para hacer una frontal declaración de intenciones perceptible en cualquier bar de cualquier rincón del planeta: el coito, el acto, el baile horizontal, el revolcón; lo que un francés entenderá como "tremper il biscuit" (mojar la galleta) o "se faire enfiler" (hacerse ensartar), un norteamericano "hide the sausage" (esconder la salsicha).

"Echar un palo", "dar de comer al enano" o "arremangar los garbanzos" son expresiones latinoamericanas. Los correctos alemanes emplean "miteinander schlafen" (dormir con alguien), pero se descocan cuando dicen "bumsen" (chocar contra algo), "nageln" (clavar con púas) y "kacheln" (alicatar).

Un portugués gusta de "saltar para a cueca" y, para los viajes a China, emplearás un trascendental "hacer nube y lluvia".

Con esto ya estáis preparados para desenvolveros entre los entresijos de la desvergüenza internacional, y si en algún momento estas sabias enseñanzas os sirven para "llegar a la tercera base", acordaos al menos de vuestro tío Justin.