Emocionante final del campeonato de planchazos entre Australia y Nueva Zelanda

En los saltos de trampolín suelen participar efebos de cuerpos apolíneos, que trazan complejos arabescos en el aire antes de penetrar en el agua con la precisión del bisturí de un cirujano plástico. Pero otro salto es posible: hombres ternescos y sin complejos compiten por conseguir el planchazo más ruidoso, salpicador y antiestético. La final del Campeonato de Planchazos enfrentó a las selecciones de Australia y Nueva Zelanda. El ganador, después de la publicidad.

El combinado kiwi, los Puku Plangers, cuentan en sus filas con un orondo aborigen que parece salido de ‘Guerreros de antaño’ diez años después de dejar el gimnasio. El competidor, de 130 kilos, ejecuta un salto tan breve como contundente, levantando un minitsunami en la piscina que acoge la competición.


No menos espectacular resulta el salto de Carl Jacksonn, estrella de los Aussie Dugongs, la selección australiana. Sus 100 kilos impactan con violencia en la piscina, evitando por milímetros el borde del trampolín. La última vez que intentó este salto acabó con un ojo morado, cuenta la crónica de TNT Magacine. El locutor se emociona: “Un hermoso salto, alto en la trayectoria y completamente plano en el punto de impacto”. Ni Julia Cruz lo hubiera descrito mejor.

El salto ganador es obra de Broson Steele (en la imagen), que ejecuta una perfecta marsopa con mortal invertido. Steele, que asegura que llegar a esta final ha sido “el mayor logro de su vida”, penetra en el agua con la violencia de un meteorito, desatando una sensacional ola en el agua y un rumor de entusiasmo entre las fans (cuatro) que animan a los atletas desde la grada.

Visto en TNT Magacine.

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