Así se queda una pizza cuando la horneas 13 horas al llegar borracho a casa

Sí, tiene la forma de una pizza, pero eso negro que conserva el relieve de lo una vez fue un sabroso alimento no es sino el espectro que deja la incineración supina, una masa carbonizada hasta la casi la extenuación de la materia que ha pasado la friolera de 13 horas a unos 200 ºC, con el gratinador más rojo que el autocorrector de un cani.

Es lo que le ocurrió al dueño de la instantánea, y por ende de la increíble pizza, que estima en más de medio día el tiempo que estuvo durmiendo la mona mientras se dejaba su pizza de madrugada horneándose de lo lindo hasta alumbrar la tarde por la ventana.

Ahí no hubo reloj que saltara, controlador de pirólisis o sensor de calor que avisara del olvido. Sólo una incineración prolongada con su humo blanco, luego su humo negro y, por fin, con el invisible dióxido de carbono y los otros subproductos de la oxidación que todo lo cubren, cuando ya no existe más carbono que rascar. No, no llegó a formarse un diamante, pero porque no le dio más tiempo. Y el tío sin despertarse.

Y ahora la pregunta que más de uno se habrá hecho: ¿le hincó el diente con un “de perdidos al río” al abrir sus ojos resacosos y descubrir el desaguisado? Lo desconocemos, pero desde aquí avisamos que no es una buena idea, por mucho que uno sea amante incondicional del socarrat.

La incineración de la materia ofrece como subproductos de la combustión cenizas, gases y un gran abanico de partículas tóxicas según la pizza hubiera llevado en origen aceitunas, pepperoni o alcaparras. Y muchas de estas partículas son tan tóxicas que algunas tienen efectos cancerígenos.

Así que la próxima vez que piques ese trozo de queso carbonizado que se ha descolgado hasta el fondo de tu horno, esa ambrosía crujiente y brillante que está diciendo “cómeme”, piensa en un meteorito que atraviesa nuestra atmosfera a la velocidad del sonido y que acaba en tu boca churruscado en modo maximun.

Aunque igual con un poquito de ketchup…

Vía: 9GAG