Isabel Pantoja: un repaso de su vida hasta implicarse en el Caso Malaya

Para bien o para mal, Isabel Pantoja, hoy condenada, ha sido una de las damas de corazones en la baraja de la prensa rosa española desde el momento en que encandilara a ese otro corazón, el del actor José Coronado, tras su paso por el filme 'Yo soy esa' (1990). Entonces, la tonadillera llamaría la atención de aquella "temible" y poderosa locutora de radio, Encarna Sánchez, quien al principio criticaba y a quien después también encandiló...

Muchos aún recordarán aquella historia, apasionante y apasionada, de Isabel Pantoja y Encarna Sánchez. Pero también mucho ha llovido desde entonces.

Los primeros acercamientos de Isabel en el Casino en el que Diego Gómez era Relaciones Públicas en Fuengirola (Málaga), la idea de Isabel en Cantora por abrir un futuro restaurante y la evolución en la enfermedad de Encarna Sánchez siguieron los pasos de la vida de esta polémica mujer.

"Por los nuevos amigos", brindarían, de hech0, Isabel y Diego al tiempo que Encarna falleciera el 12 de abril de 1996.

Un nuevo capítulo se abriría ante la vida de la tonadillera, pese a que María del Monte pudiera descubrir esa faceta "sibilina" de la que muchos han hablado. Porque, gustase o no, como comentaba al principio, Isabel seguía siendo una de los grandes filones de la prensa rosa, ante todo.

Posteriormente, Pantoja siguió su vida tratando de hacer negocios con aquellas altas esferas marbellíes donde Encarna una vez la introdujo, con la intención de sacar su restaurante adelante. Y aunque de primeras, solo recibiera negativas, fue en agosto de 2002 cuando se inauguró 'Cantora'.

Al evento acudirían, claro, Julián Muñoz con su entonces esposa, Mayte Zaldivar, quien conocería a Isabel personalmente.

Ya entonces, Diego Gómez echaba de menos las caricias cada vez más frías y distantes de su novia. Y aunque la inauguración de su restaurante fuera un éxito, sus deudas, por contra, no cesaban.

Con más sutileza que descaro, Isabel y Julián fueron arrimando sus negocios, intereses y vidas personales, en común.

Pantoja patrocinaría en Fitur un restaurante que seguía de capa caída y ya sin Diego a su lado, con el que ya había roto relaciones, lo que supondría un nuevo acercamiento con el alcalde de Marbella.

Las cenas íntimas eran una realidad, y en ellas, una abatida Pantoja le haría ver a Muñoz que se había convertido en su máximo confidente.

Por su parte, una Mayte Zaldivar aún lejos de sospechar segundas intenciones, le recomendaría a su marido que utilizara a la Pantoja para potenciar la imagen de Marbella.

La relación de Isabel Pantoja con Diego Gómez se apagaba mientras los ojos de Julián de iluminaban al mirarla.

Los primeros líos financieros del alcalde de Marbella y la no mejor situación personal de la cantante, supuso un nuevo acercamiento definitivo entre los dos, que ya se declararon enamorados. Y así, a escondidas, comenzaron sus primeros idilios amorosos, cuando Julián Muñoz aún seguía siendo un "hombre casado".

Una enamorada Zaldivar descrubriría que algo no iba bien y los celos cobraron protagonismo en un matrimonio donde, entre otras cosas, había dos hijas en juego.

En mayo de 2002Isabel se convertiría oficialmente en la imagen y madrina de Marbella desde su Ayuntamiento, mientras que en otro ámbito más privado, mantendría relaciones sexuales con su alcalde.

Por aquellos días, Jesús Gil, aunque no estuviera oficialmente en el poder, le advertiría a Julián Muñoz sobre la fuerza mediática de la tonadillera y lo poco que ésta interesaba para los sucios secretos que escondían los turbios negocios de la Costa del sol, que ya existían.

El capítulo de "la amante" llegaría para Mayte, por su lado, al descubrir unos pendientes a juego con un anillo que ella nunca recibió, en una de las joyerías más conocidas de Marbella.

Unas fotos en la prensa rosa desvelarían el resto del misterio, y entonces, Zaldívar pasaría a ser la enemiga acérrima de la tonadillera.

Sobre la cuerda floja, tanto personal como profesional, Julián Muñoz se enfrentaría a unas nuevas elecciones a la alcaldía de Marbella. En aquellos momentos, de hecho, intentaba solucionar sus también problemas maritales con una Mayte Zaldivar ya "curada de espanto", de quien se dice, venía aguantando infidelidades desde hacía 25 años.

Así llegó el capítulo siguiente de este culebrón, el de el famoso escándalo sexual de "la manta roja" en la que Julián Muñoz se ocultaba al salir de una de sus citas con Isabel Pantoja. La indignación de Mayte era tal, que lo único que le importaba era que Isabel no llegara a la alcaldía.

La tensión de aquellos días vivía un episodio muy álgido y entonces la imagen de Isabel comenzó a torcerse en los medios de comunicación, en unos tiempos revueltos en los que Mayte dejó claro que ella era la víctima y que su marido ya estaba con otra.

La tonadillera quería cambiar esos nuevos aires que no le favorecían ni a ella ni a Muñoz, quien eso sí, ganó de nuevo las elecciones, y concedería nuevas exclusivas a la prensa rosa para tratar de favorecer una imagen que no mejoraba y que serían el comienzo de otra etapa llena de claroscuros.

isabel-pantoja-beso-julianSe sucedieron las fiestas del Rocío del 2003 y, entonces, la pareja ya era portada semana tras semana en la prensa del corazón tras aquel beso que todos recordarán.

Julián Muñoz sabía que Gil había "comprado" votos de su propio partido, del PSOE y del Partido Andalucista contra él, y en agosto de 2003 se enfrentaría a una moción de censura, poco después de cesar su cargo a Juan Antonio Roca. Entonces, Isabel al igual que Mayte, eran consciente de la fuerza mediática de sus rostros, y por eso, el propio Julián Muñoz se aprovecharía, acudiendo al entonces programa de Telecinco, 'Salsa Rosa', para desenmascarar a su enemigo público número uno, Jesús Gil.

Ambos se convirtieron en protagonistas de un espectáculo bochornoso, pero seguirían en el candelero, y eso era lo que querían y lo que les interesaba.

La presión de los medios era cada vez más grande y el juego se acercaba a un final que no gustaría a los que una vez se vieron vencedores. Mayte Zaldivar aceptó la pensión alimenticia y el apartamento del hotel, posesión de Julián Muñoz, pero esa tampoco era una solución final para ella. Tanto, que así no quedaría la cosa.

Con la muerte de Jesús Gil el 14 de mayo de 2004, Zaldivar no quiso quedarse quieta y movió de nuevo la estrategia de este ajedrez con cada vez menos piezas. Las bolsas de basura con el dinero que entraba en las propiedades de Muñoz tambalearon los cimientos del Ayuntamiento de Marbella.

Ya en marzo de 2006, Isabel aterrizaba en Buenos Aires para escapar de la turbia situación que había asolado su vida en España en los últimos años de su vida. Por aquellas fechas, rodaron las primeras cabezas de la 'Operación Malaya', Roca entre ellos, mientras la tonadillera solo pensaba, disgustada, en lavar la imagen de ladrona que tenía con su público.

Julián Muñoz no tendría la misma suerte, y el 19 de julio de ese mismo año sería detenido por malversación y cohecho. Desde la cárcel, se comunicaría con Isabel, a quién pidió que se deshiciera de todos los bienes que pudieran tornarse en su contra.

En marzo de 2007, desde la prisión de Jaén, Muñoz sufrió un infarto que le dio a Zaldivar una nueva carta para continuar su peculiar trifulca desde los platós de televisión, y es que fue esta vez en 'A tu lado', desde donde era colaboradora, donde criticó que su novia, Isabel, no fuera a visitarle.

Daba igual, de fondo, lo que tratara de resolver Mayte en el plano público. El juez Torres, del juzgado de institución número 5 de Marbella, ordenaría expresamente su detención, y fue entonces cuando Zaldívar se defendió revelando una supuesta "cuenta" en Gibraltar.

La supuesta existencia de esa cuenta encendería la mecha en la relación de Isabel Pantoja con Julián Muñoz, y es que la tonadillera se sintió traicionada al descubrir que no conocía tanto al hombre al que había amado.

Ese fue el principio de este jaque, ya que Isabel sería detenida pocos días después por orden del mismo juez Torres, y pasaría una madrugada en los calabozos de Marbella.

Una crisis de ansiedad la asoló en los propios calabozos mientras Mayte Zaldivar suplicaba el perdón de unas hijas despechadas y mal paradas en el núcleo de una familia  que ya llevaba rota mucho tiempo.

Así llegaría el episodio en el que Julián Muñoz saldría bajo fianza para tratar de recuperar el amor de Isabel Pantoja, un amor que ya estaba perdido, mientras sus abogados trataban de demostrar todas las cuentas de la tonadillera desde 1999 hasta 2010.

Tres años después, el juez ha dictado sentencia contra Isabel Pantoja, condenándola a 24 meses de prisión y a más de 1 millón de euros de multa. Pese a ésto, Isabel, finalmente, no irá a prisión por no tener antecedentes penales.

No correrá la misma suerte la que fuera su enemiga, Mayte Zaldívar, que se enfrenta a 3 años, 3 meses y un día de prisión junto a un pago de más de dos millones de euros de multa, mientras Muñon se enfrenta a 7 años de cárcel. Incluso el hermano de Mayte, Jesús Zaldívar, del que poco se sabía, ha sido condenado al mismo tiempo entre rejas más un pago de 1. 780. 000 euros.

Y tras todos estos pasos aquí recordados, ha llegado, una vez más, el tumulto de gente en torno a esta mujer, Isabel Pantoja, quien lejos de desaparecer, parece que aún a día de hoy seguirá dando mucho de qué hablar.

Manuel Sánchez para REPÚBLICA.COM

Twitter: @Manusancero

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