¿Empate en Ucrania?

Entrada de un tanque ucraniano en una ciudad reconquistada

EFEEntrada de un tanque ucraniano en una ciudad reconquistada

Elevándose por encima del tejido de mentiras que lanzan los participantes en cualquier guerra, parece, sin embargo, evidente que Ucrania ha hecho progresos visibles en los días recientes. Ha recuperado 6.000 kilómetros cuadrados de territorio y acumulado pruebas, en varias de las ciudades reconquistadas, de que los soldados rusos han torturado a soldados y civiles, destruido con saña abundantes edificios que no tenían el menor valor militar, etc…

La imagen de la Rusia de Putin sigue emborronándose. No ayuda a limpiarla que los dirigentes del Krenlim no vacilan en recorrer las prisiones de su país ofreciendo a asesinos y reclusos con largas condenas la libertad si se alistan durante un periodo de unos seis meses. Medida que indica que el ejército invasor está corto de personal y que Putin continua empeñado en no hacer una movilización de varias quintas porque seria traicionar su estúpido slogan de que su país no ha iniciado una guerra sino “una operación militar especial”. Justificación estulta donde las haya pero que aún es creída por una parte considerable de la hipnotizada y amordazada opinión pública rusa.

Los avances ucranianos y los signos de desmoralización que trascienden de los soldados rusos ha desatado un optimismo considerable en diversos medios de información occidentales. ( Hay cartas interceptadas de oficiales y soldados que piden con firmeza ser relevados “por falta de permisos y agotamiento”) El aire, dicen, ha cambiado. Bastantes que creían que, a pesar de la gallarda valentía ucraniana, Moscú acabaría venciendo al llegar el otoño opinan ahora, algunos con cautela, que Putin puede ser derrotado y que las bofetadas que ha recibido en estos días, la pobre actuación de sus generales, etc…le harán reflexionar.

Es dudoso, en mi opinión, que lo haga por el momento. Putin puede estar pesaroso de haberse metido en el berenjenal ucraniano, los chascos han sido muchos e inmensos, con todo, su futuro personal, no hablemos ya de sus propósitos de devolver a Rusia el respeto y poder de la época soviética, correría peligro.

Por ahora Putin no va a tirar la toalla ni pedir árnica. Bastantes rusos siguen aún en la inopia, y dentro de su victimismo atávico, han engullido que su presidente ha actuado preventivamente para evitar una situación de inferioridad con Occidente. Todo, piensan, es una asechanza de Washington, que quiere ver a Rusia fragilizada, y de sus lacayos de Europa. En estos momentos, como en marzo, la única posibilidad de que Putin se contenga es que las bofetadas que reciba, tanto en hombres como en material bélico, se multipliquen monumentalmente. Las sanciones y sopapos, aunque serios son intermitentes, no bastan.

En las últimas semanas observadores militares y cancillerías se han percatado de que el ejército ruso está claramente sobrevalorado. Sus defensas antiaéreas han mostrado enormes debilidades, la inusitada cantidad de defensas S 300 y S400 han sido en ciertas fechas un coladero. Drones ucranianos lograron impactar en el edificio del Estado mayor de la flota rusa en Sebastopol y en la base Saki en Crimea, al parecer, unas explosiones destruyeron un buen puñado de bombarderos Soukhoi 24 y de cazas Soukhoi 30.

Si Reagan hizo recular a Gorbachev mostrándole que prorrogando la carrera de armamentos el soviético será incapaz de dar pan y mantequilla a sus ciudadanos, en estos momentos la única forma de doblegar a un autócrata, cruel y visionario, como Putin, es que absorba que la destrucción de Ucrania, que el busca, va a implicar un coste enorme en personas rusas y a agotar una buena parte de su armamento.

Para lograr este cambio de Putin no basta con los pantalones y la exultante moral en estos días del pueblo ucraniano. Es preciso que Estados Unidos no deje de proporcionarle el armamento sofisticado que viene desconcertando y desmoralizando a los rusos, los Himars, cañones, vehiculos bildados, obuses… y que los demás países aporten asimismo ayuda sustancial, carros de combate, etc…

Putin confiaba que al cierre del verano varios países europeos flaquearían. Hasta ahora no ha sido así pero personalmente no estoy seguro de que esta firmeza, europea, alemana, francesa, italiana, etc…continúe en noviembre. Putin apuesta a que con el frío y la escasez de gas desfallecerá.

Y termino con quien ha facilitado esta ayuda vital en estos 200 días y sin la cual Ucrania se habría rendido en mayo o junio. La lista de 25 países otánicos está encabezada con largueza por Estados Unidos con unos 15.000 millones de dólares.

Emerge después asombrosamente Polonia.

En tercer lugar se coloca Gran Bretaña con unos 3.000 millones.

Francia ha sacado mucho pecho y hablado mucho con Putin para figurar pero ocupa el lugar número 11.

Luego, para bochorno de nosotros como aliados y para satisfacción podemita, España se pavonea en el lugar 25. La última, en efecto. Bochornoso. Muy por debajo de los países medianos europeos. En relación al número de habitantes y renta bastante detrás de Portugal o Bulgaria. O sea que en esto, querido presidente Sánchez, no lideramos. Lo hacemos en paro y aumento del coste de la vida.

Ya lo he dicho en no se dónde: Si fuera por la ayuda española, Ucrania se habría inclinado en la segunda semana del conflicto.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.