Gorbachov, el enterrador de la guerra fría

Gorbachov, expresidente de la URSS

DPA/EPMijaíl Gorbachov, fallece a los 91 años

Casi olvidado ahora, el ruso Gorbachov cambió la historia del mundo hace 35 años. Su balance es espectacular, permitió que cayera el muro de Berlín, que las dos Alemanias se reunificaran, algo impensable un año antes, tuvo una luna de miel con los dirigentes estadounidenses Reagan y Bush padre, abrió Rusia al mundo, no fue un freno a los sueños de independencia de naciones que estaban bajo el yugo soviético, fue con Reagan el sepulturero de la guerra fría que, por cierto, ahora resucita con Putin...

Después de la gerontocracia y la cerrazón existente en la Unión Soviética con Breznef, Andropov y Chernenko, Gorbachov resultó una sorpresa agradable para el mundo occidental y, aunque momentáneamente, para los rusos. Antiguo tractorista, se convirtió en mandamás soviético a la “ jovencísima” edad de 54 años en 1985.

Las palabras perestroika (reformas políticas y sociales) y glasnost (apertura, transparencia) aparecieron en todos los periódicos del mundo al hablar de la revolución que significaba Gorbachov. El político ruso tuvo éxito con la segunda, que fue aplaudida en su país, los rusos podían saber lo que ocurre en el mundo y en su patria, se enteraron aunque por supuesto con cierto retraso por tics del pasado censor y totalitario de la catástrofe de Chernóbil..., y patinó con las reformas que emprendió. El nuevo gobierno no supo manejar los cambios estructurales, las reformas, dada la estructura del país, resultaron inadecuadas, el coste de la vida subió enormemente, bastantes rusos vivían peniblemente, adoptó medidas contradictorias a veces, impopulares otras como el encarecimiento del vodka y las bebidas alcohólicas para acabar con las exageraciones etílicas de los rusos , y llegó un golpe de estado en 1991. Iniciado por los halcones del régimen hastiados con la liberalización de Gorbachov, acabaría con el derrocamiento del presidente y, en contra de los esperado cuando el golpe abortó, con la entronización de su sucesor y rival Boris Yeltsin que firmó el desgajamiento de la URSS, la separación de Ucrania y Bielorrusia, etc...

Gorbachov se había pronto percatado de que no podía continuar compitiendo con Estados Unidos -rivalizar con la guerra de las galaxias de Reagan era inasumible para la podrida e ineficiente economía soviética - y vio claramente que si seguía aumentando su armamento y modernizándolo no podía dar pan, un mínimo bienestar a su pueblo. Pan, mantequilla y pollo eran incompatibles con seguir fabricando cañones. Eso se lo podía permitir Estados Unidos con niveles inmensamente más altos de bienestar pero no la Unión Soviética.

Gorby, que nunca quiso que desapareciera la Unión Soviética, vino a España, lo viví muy de cerca, en la época de Felipe González, fue muy aclamado y los dos líderes se entendieron muy bien. Obtendría el Nobel de la paz. Muy merecido a juicio de la opinión pública occidental.

En su patria, sin embargo, no es venerado. La publicación Sputnik, cercana al gobierno de Putin, estimaba anoche que para unos fue un visionario, para otros un reformador y para otros un traidor. Es posible que Putin, una persona que ha manifestado que la implosión de la Unión Soviética es una de las mayores catástrofes del Siglo XX, se encuentre entre los numerosos rusos del último grupo, los que tildan a Gorby de iluso y traidor.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.