Griñán, Felipe y Camps

EFEJosé Antonio Griñán y Felipe González, en una imagen de archivo

El admirado, por mí, desde luego, Felipe González ha hecho unas declaraciones sobre el antiguo presidente andaluz Griñán en el caso de los Eres después de que trascendiera que el Tribunal Supremo va a confirmar la implicación de Griñán condenándole previsiblemente a siete años de prisión.

González ha mostrado un lado humano comprensible, dice conocer al condenado acusado y avala su integridad. Ha hecho, sin embargo, un flaco servicio a la separación de poderes y, aunque parezca que no, a la imagen del partido socialista al afirmar que si estuviera en su mano lo haría ministro de nuevo.

El tema no es baladí. La afirmación de otros defensores de Griñán de que no se ha enriquecido ni en un céntimo con el mayor caso de corrupción que ha sufrido España los últimos 100 años es una justificación infantil. Si los 680 millones de euros han sido destinados a fines que no eran los marcados por la ley que tú no te hayas lucrado es totalmente irrelevante. Si el dinero ha ido a engordar a amigos, correligionarios, empresas afines a tu partido el delito sigue existiendo.

Pasamos ahora a la siguiente posibilidad, la que sostiene que Griñán no diseñó ni participó en la trama que hizo el desvío de los fondos. Es más difícil de creer y el Supremo, en su condena, viene a sostener justamente lo contrario.

Yo, sin embargo, conociendo a Felipe podría incluso comprar a la trágala esa teoría.

Pero lo que no puedo engullir es que Griñán, aún sin estar en la maquinaria que repartía el dinero ni intervenir en ella, no sabía lo que estaba ocurriendo. Es absolutamente inconcebible. Varías años como Consejero de economía y otros como presidente hacen totalmente imposible que no conociera nada de la trama. ¿ Que ocurría cuando el interventor reiteradamente advertía que se estaba haciendo algo irregular ? ¿ No le pasaban al encausado los avisos ? ¿ Los tiraba el a la papelera sin leerlos?

Concluir que el no se enteró NUNCA de nada es tomarnos por tontos. O bien hay pensar que Griñán era tonto de remate y estaba en Babia todo el tiempo. Suposición irreal y que de ser cierta llevaría a cualquier presidente a deducir que una persona tan en la inopia no podía ser ministro de nuevo.

Las declaraciones de González, que curiosamente han sido proferidas dos semanas después de que se filtrara el posible fallo del Supremo, y sin mencionar a Chaves, llegan después de las más insólitas de Zapatero al principio de las elecciones andaluzas y vienen a abonar la tesis de los adversarios del partido socialista ahondando la división de España. Esa tesis que sostiene que la izquierda esta profundamente convencida de ser superior moralmente , algo que , añado desde mi cosecha, es una solemne estupidez, y cuando mete la mano en cualquier asunto vidrioso inmediatamente brota un prontuario de justificaciones, primero se niega, luego se minimiza y y luego se dan explicaciones atenuantes o eximentes. Esto no es lo que sostiene Felipe pero su comentario ayuda a que se extienda la impresión.

Al lado de eso, sostienen los mismos adversarios, cuando es la derecha la que parece que ha metido la manita, el torrente acusatorio se desborda: la corrupción en el PP o en la derecha es endémica, está en su ADN, mientras que los asuntillos de los socialistas son esporádicos, raros, nimios y hasta comprensibles. Y el argumento es propalado por tribunas afines.

Un buen ejemplo es el del valenciano Camps. Fue acusado de algo que al lado de los Eres no llega a ser ni calderilla. Las acusaciones además han sido desestimadas o archivadas por los tribunales. Sin embargo, el importante matutino El país dedicó , según relata Arcadi Espada, 169 portadas a los trajes de Camps. Unas poquitas más que a los Eres. El valenciano estuvo en la boca de voceros del PSOE durante años que lo despellejaban. Su paisana Rita Barbera también fue paseada por el lodo sin piedad.

Mientras se reafirma la convicción de que la superioridad moral de la izquierda es una pamema para monaguillos socialistas nos disponemos a presenciar si el indultado Sánchez, en su infinita sabiduría y deseando curar heridas, indulta a los considerados responsables de los Eres. A eso apuntan los pronósticos.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.