El papa Francisco y Biden no nos quieren

Joe Biden y Pedro Sánchez, en la cumbre del G-20 en Roma

EFEJoe Biden y Pedro Sánchez, en la cumbre del G-20 en Roma

El Papa va a iniciar otro viaje por diferentes y variopintos países y de nuevo España no está incluida. Yo me pregunto lo que contestará el pontífice argentino cuando los cardenales españoles le insten a que visite la católica España y le mencionen que es el aniversario de Santa Teresa de Jesús o de la llegada de los primeros sacerdotes a Iberoamérica llevados en las expediciones españolas. ¿ Cómo se escabulle diciendo una y otra vez que no es el momento?. ¿ Les responde con una frase desafortunada como la que Francisco tuvo con Carlos Herrera como aquella de que vendrá cuando los españoles nos pongamos de acuerdo o dejemos de disputar o tiene el Papa vergüenza de la colonización española en Iberoamérica que ha hecho posible que su nación, Argentina, sea católica? . Si le obsesiona el sometimiento de los indios durante nuestra estancia allí debería recordar que les dimos un trato mejor que el que han recibido de las naciones hispanas cuando se independizaron. Francisco, que vive un momento delicado de la Iglesia, hay que reconocerlo, no ha ganado adeptos en nuestro país.

Más misterioso es el caso de Biden. El presidente estadounidense, nuestro gran aliado, ha recibido y se ha entrevistado con decenas de colegas extranjeros, incluso con Ministros de Asuntos Exteriores. Con nuestro presidente, nada de nada. No puede ser porque Sánchez le caiga gordo por mentiroso. Si le horrorizaran los embustes no habría visto casi una media docena de veces a Johnson, formidable trolista como el nuestro. La gente con la que se ha sentado a dialogar y a la que llama por teléfono es como los viajes del Papa: variopinta. No sólo están los pesos pesados, Alemania, Francia, China, Rusia, Gran Bretaña…Por una u otra razón ha charlado con el italiano, varias veces, el israelí, el canadiense, el mejicano, el polaco, los tres pequeños bálticos, ahora con tres iberoamericanos para atraerlos a la Cumbre de las Américas. Hay varios más. Sánchez no cuenta para él lo que, habiendo el americano platicado con muchos que no son grandes, resulta un poco irritante.

Sánchez ha intentado hacer méritos, ya vimos como perseguía a Biden por un pasillo en unos bochornosos treinta segundos, y ha lanzado anuncios gratos a los estadounidenses como el de que España se va a involucrar en la ayuda a Ucrania. Por lo que sea la cosa no cuela. Es cierto que a Biden le espantó la salida de nuestras tropas de Irak pero de esto no es responsable Sánchez, fue Zapatero el artífice de una decisión que no gustó a nadie que contara algo en Estados Unidos. También, algo que nuestro gobierno parece ignorar, resulta que los yanquis, prácticos ellos, toman nota de quien es un bocazas y quien cumple. No se creen en consecuencia que el gobierno sanchista va a prestar mucho apoyo a Ucrania o va, de verdad, a aumentar sus gastos en defensa. Pero debe haber algo más y uno, por simple que sea, ha de alcanzar la conclusión de que ningún político americano está entusiasmado con un gobierno en el que no sólo hay comunistas sino que varios de sus miembros son “cuates” de los cubanos, de los ayatolás y de Maduro y le tienen una confesada ojeriza a Estados Unidos. Así no te haces amigos en Washington por mucho que lo de a entender Albares. Hacen falta más Albares para quedarse con el personal.

Yo confío que a final de mes en la Cumbre de la OTAN, aquí en Madrid, el emperador americano se siente por fin con Sánchez, sería demasiado que no lo hiciera, y este consiga una foto de estadista que le haga soñar.

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