Las incógnitas del espionaje sufrido

Las incógnitas del espionaje sufrido

Sánchez y Robles

Las preguntas se acumulan. Probablemente las  respuestas serán escasas.

¿Es cierto que nuestros servicios han tardado un año en percatarse de que el teléfono del presidente Sánchez y el de la ministra estaban intervenidos? Esto sería terrible para el prestigio de nuestras instituciones.

Si lo sabían hace tiempo, ¿por qué lo hacen público ahora?

¿Por qué somos el único país occidental que ha confirmado oficialmente que el teléfono de su primer ministro había sido intervenido?

Si nuestros servicios de inteligencia tenían conocimiento, aunque fuera por la prensa, de que el espionaje marroquí había “captado” el teléfono nada menos que de Macron y de unos sesenta altos cargos argelinos( Argelia y Marruecos están ahora enfrentados en todos los terrenos), ¿podían ser tan ingenuos que no dedujeran que nuestros vecinos captarían las comunicaciones de Sánchez? ¿Tenía este bula porque es más apuesto que Macron y juega con las gafas de sol como nadie?

Si el espionaje era conocido, ¿por qué se da el paso de hacerlo público en pleno “catalángate” y en el día en que la presidenta de Madrid es aclamada por sus hinchas agradecidos?

¿Hay más ministros que han sido escuchados? ¿Marlaska no está en la lista y sí lo está Margarita Robles?  Extraño.

La impresión resultante es que Sánchez ha movido ficha para embarullar la situación después de la irritación estudiada de los separatistas catalanes. Conoce a la prensa. Si se le espía a él, las aludidas escuchas a los separatistas pasan a un segundo plano. A este presidente del gobierno no le importa dejar con el trasero al descubierto al CNI y a quien le estorbe. El mima a los separatistas de ERC, gobierna en buena medida para ellos. Hay que mimarlos. Nunca les dirá lo elemental: se os ha escuchado porque sois golpistas y manifestáis que podéis reincidir.

Nunca sabremos si los escuchantes son marroquíes, los secuaces de Putin, los israelíes, la CIA yanqui o los mismos separatistas catalanes. Sánchez ha pasado el asunto al juez-nuevo gesto efectista- e ignoramos si ha pedido al CNI que investigue el asunto seriamente. El juez tendrá escasos medios.

Entre tanto nuestro prestigio no aumenta. Nuestros socios y amigos aprenden que en pocos días metemos en la Comisión de  secretos oficiales a los “sospechosos habituales” y que las conversaciones del presidente con sus colegas extranjeros han sido interceptadas. Es difícil creer que nuestros socios nos van a dar primicias en cuestiones de inteligencia. Nos mirarán con toda la reserva del mundo conscientes de que en España hay un presidente que con tal de no ver fragilizada su disparatada coalición es capaz casi de cualquier cosa.

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