Sánchez, ¡por fin!, se doctora en cinismo

El Presidente del Gobierno

La MoncloaPedro Sánchez

Los jóvenes de ahora leen poco y captan mal el significado de la palabra cinismo. Dada la proliferación de doctorados y grados en las tropecientas universidades españolas quizás sería útil crear una cátedra que explicase lo que es el cinismo.

Habría muchos aspirantes a dictar lecciones desde ella pero yo, oteando hoy el horizonte, encuentro pocos tan capacitados como el Presidente del gobierno. Sólo tiene que tirar de su biografía para extraer, sin pestañear, unas docenas de ejemplos. Anteayer me deslumbró con una frase brillante, que, por su doblez, imagino va dirigida al fragmento sectario y ciego de sus militantes: “El PP pagará caro abrir la puerta a la extrema derecha”.

Con un par. El político que no sólo ha abierto la puerta sino que está metido en la cama con Podemos, Bildu y los separatistas está virginalmente indignado porque el PP gobierne en Castilla con Vox. Es un razonamiento para burriciegos. Es decir, yo me puedo restregar con los tres grupos que me mantienen en el poder pero al PP debería darle sarpullidos simplemente estrechar la mano de Vox.

Pretender que Vox, que no se quiere cargar la Constitución, es un partido fascista y que los tres citados no lo son constituye un auténtico disparate si quieres abrir los ojos y te olvidas de tu obsesión por permanecer en la Moncloa. Es, con todo, algo que no sólo cree, o finge creer, nuestro presidente sino también una parte de su militancia de plantilla. Recordemos que una decena de parlamentarios castellano-leoneses tenían tal berrinche democrático, tal sagrada cólera, que se negaron a estrechar la mano del flamante presidente de las nuevas cortes porque era un apestado de Vox.

Lo nunca visto. Nuestro Rey, el Jefe del Estado, viaja a Chile acompañado de dos integrantes del gobierno, Díaz y Montero, miembros de partidos que le pueden dar lecciones de fascismo a Vox, pero los diputados socialistas de Castilla León no pueden saludar al legítimamente elegido representante de esa formación.

Aquí radica la gravedad de nuestra situación. No es sólo el cinismo interesado de nuestro Presidente. Es más serio que no pocos en el partido socialista, tienen reacciones que rozan el fascismo: Los que están a su izquierda son honorables, los que están a la derecha del PP son fascistas.

Sánchez ha ido ganando concienzudamente las oposiciones a la cátedra citada. “No pactaré nunca con Bildu”, “pensar en gobernar con Podemos me quita el sueño”, desaconsejó el uso de mascarillas cuando la razón era el desabastecimiento, mintió en las cifras de muertos en la pandemia y en el comité de expertos mientras sacaba pecho de que lo hacíamos muy bien…

Hay más, pero la que me fascina en sus labios es la demonizar al PP por pactar con Vox. Es por la que merece la cátedra de cinismo. Se la otorga el propio Cervantes por boca de Sancho en la II parte del Quijote: “Dijo la sartén a la caldera : “Quítate allá, ojinegra”.

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