Unos Juegos Olímpicos peculiares

Un voluntario se protege del frío en el parque de nieve Genting,

EFEJuegos Olímpicos

A semejanza de Gran Bretaña, que durante años ignoró la importancia del fútbol internacional no entrando en los Mundiales hasta muchos años después de su creación, los chinos despreciaron los deportes atléticos hasta que los japoneses les zurraron en la guerra chino japonesa de 1895. A partir de ahí, varios ideólogos de aquel gran país pensaron que era preciso crear gente bien formada físicamente.
Mucho ha llovido desde entonces. China tuvo que luchar políticamente para desplazar a Taiwan de los organismos deportivos internacionales, igualmente había batallado para entrar en la ONU, y ahora es una entusiasta partidaria de estos eventos que, piensa, como muchos gobiernos, sobre todo los totalitarios, que pueden realzar su prestigio como organizadora y competidora.

China incluso había hecho guiños a Occidente negándose a participar en el boicot que Rusia hizo a los Olímpicos de Los Angeles en los ochenta.

Pekín celebra estos días los Juegos Olímpicos de invierno, en 2008 albergó los de verano. Una repetición insólita. El ambiente ha cambiado, hace 14 años, el mundo occidental se esforzaba en atraer a China y todo eran parabienes y placemes. El presidente Bush asistió incluso a la impresionante ceremonia de inauguración. Ahora varios países, entre ellos Estados Unidos, no envían cargos oficiales ni diplomáticos para protestar por la pobre conducta de China en el respeto a los derechos humanos.

El gobierno chino tiene un desafío. Acusado de ser la cuna de la pandemia, debe gestionar el acontecimiento con eficacia, sin contagios y sin nada que manche su imagen. Para ello va a aislar completamente a los atletas y a los miembros de las delegaciones en una burbuja bien montada. No habrá contacto con la población. Las medidas sanitarias le sirven para una cuarentena política. Los atletas deben abstenerse de enviar mensajes de tuit o de cualquier tipo que reflejen comentarios negativos de la situación en China. Los periodistas locales también saben que la censura será férrea, los contactos con la delegaciones extranjeras controlados al máximo. Estamos en la guerra fría y China no sólo es un gigante sino que su sensibilidad está a flor de piel.

Los chinos, floridos ellos, crearon un eslogan para los Juegos: “ Juntos para un futuro compartido” .Tiene algo del buenismo del que creó SÁNCHEZ durante la pandemia “Vamos a salir más fuertes“. No fue precisamente así. La pía intención de los chinos tiene asimismo algo de propagandística.

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