Año nuevo: pocas novedades

Pedro Sánchez

EFEPedro Sánchez

La lava de España sigue su curso, lenta pero invariablemente nociva para nuestro futuro. Sólo necesitamos ver los titulares de estos días:

-La Generalitat seguirá ciscándose en la Constitución y en el Supremo, va a dar amparo jurídico a las instituciones docentes que no apliquen el 25% de idioma español. Por supuesto que con dinero, abogados, recursos... de usted y míos.

-En Valencia, la tierra de Ximo Puig, es decir un socialista, se excluye el idioma español de los concursos de cartas a los Reyes Magos. Lo que demuestra que hace ya algo de tiempo que el PSOE dejó de ser el partido vertebrador de la leyenda.

Las bofetadas a la lengua española, oficial según la Constitución, serán diarias a partir de ahora en Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana. Los separatistas, coreados por los podemitas, razonan que esto de la imposición del idioma es una antigualla de la Constitución casposa del 78 obra de franquistas y de militares nostálgicos, algo parecido a la “pachanga” del himno nacional (Pablo Iglesias dixit).

Sin embargo, los libros de historia dicen otra cosa, la Carta magna republicana de 1931 aprobada por una Asamblea constituyente para la que se rebajó la edad electoral a 23 años, se amplió el derecho de sufragio pasivo a las mujeres y en la que participaron, entre otros, Alcalá Zamora, Besteiro, Companys, Casares Quiroga, Madariaga, Fernando de los Ríos, Azorín, Francisco Maciá, Gil Robles, Ortega y Gasset, Largo Caballero, Victoria Kent, Clara Campoamor, Unamuno, Azaña, Indalecio Prieto, Gregorio Marañón… rezaba en su artículo 4:

“ El castellano es el idioma oficial de la República".

Todo español tiene obligación de saberlo y el derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias democráticas"... A nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional”. Es decir que nuestro texto actual no ha innovado imponiendo normas draconianas y poco democráticas.

-Un miembro del gobierno, Garzón, manifiesta que España exporta carne de mala calidad. (Ya hemos dicho que la quinta columna de la imagen de España en el exterior no es otra que el propio gobierno. Por acción u omisión los sanchistas socavan nuestra imagen a diario).

-Moncloa no informará de los viajes de Sánchez en su Falcon mayestático donde puede lucir sus aerodinámicas gafas por considerarlo “materia sensible”.

Terminemos con una nota de humor: leemos que el temario de la Escuela Diplomática española se va a insertar un tema titulado la Memoria democrática. Un mal pensado deducirá que un diplomático español puede salir al extranjero sin saber exactamente lo que significó nuestra llegada a América y los Reyes católicos pero irá magníficamente pertrechado conociendo la Alianza de civilizaciones y la diferencia entre los cabrones (el régimen de Franco) y los ángeles democráticos (el Frente Popular que firmó Paracuellos). Con esto se come al mundo.

Sobre el autor de esta publicación