Iberoamérica no está aquí ya de moda

Iberoamérica no está aquí ya de moda.

Iberoamérica no está aquí ya de moda.

Varios amigos iberoamericanos que han vivido o viven en España me dicen, con cierto pesar, que el interés por los problemas de la América hispana ha decaído visiblemente en nuestro país en los últimos veinte años.

Los primeros gobiernos de la transición, Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, me dicen algunos, estaban mucho más interesados en los acontecimientos en aquellos países, multiplicaban los viajes , etc…

Otros me hablan de que los medios de información y de la opinión pública en general están más distanciados que antaño de los países que colonizamos.

Me hablan en concreto, dos de ellos, del caso de Nicaragua. El dictador Ortega ha dado en los últimos años un curso detallado de burla de la democracia: la policía mató  en 2018 a unos trescientos manifestantes, una cifra pasmosa, la oposición está amordazada, siete candidatos presidenciales y 32 opositores han sido encarcelados antes de las elecciones de este domingo, el periódico opositor “La prensa” no puede salir a la calle porque en la aduana se retienen los rollos de papel que necesita, ya hay más de 100.000 exiliados , periodistas de nuestra televisión de la CNN o del Washington Post( medios no precisamente derechistas) no pueden entrar en el país. Como ha dicho nuestro Ministerio de Exteriores las elecciones “carecieron de las mínimas garantías democráticas exigibles”. Biden, no Trump, ha tildado el proceso electoral de pantomima.

Todo esto ha sido, poco o mucho, contado en nuestro país. Mis interlocutores, con todo, comentan que ha desaparecido la rabia que brotaba en el pasado en España ante las tropelías de cualquier gobierno iberoamericano. La gente se ha vuelto pasota, me dicen añadiendo que si las fechorías de Ortega fuesen cometidas por un gobierno de derechas la reacción sería entre nosotros mucho más airada. En esto puede que lleven razón.

Como no hay duda de que le guerra fría ha vuelto, Rusia, que vende y presta armas por un tubo a Nicaragua, manifiesta que las elecciones se han celebrado respetando las leyes.  Maduro, los iraníes y el peruano Castillo, al que se le empieza a ver el plumero debajo de su chusco sombrero, también aplauden a Ortega. Los sospechosos habituales, en definitiva.

Mientras, los nicaragüenses pasan a Honduras a hacer cola para comprar vacunas. Milagros del sandinismo de Ortega

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