El medio ambiente y el retrete

Cumbre

Los profundamente preocupados con los resultados, ¿magros?, de la cumbre de Glasgow sobre el cambio climático deberían percatarse de que toda gran conferencia internacional, organizada o no por la ONU, que se fija unos determinados objetivos sobre problemas que afectan a toda la humanidad, hambre, salud, analfabetismo, medio ambiente, terrorismo… siempre termina con una mezcla de realismo y de brindis al sol. Se fijan unos objetivos en el tiempo y transcurrido el período marcado se ha alcanzado invariablemente un… 40% de los mismos.

Se dirá que esto es vergonzoso, que estamos ciegos, que se ha incumplido. Es cierto, pero los defensores de la conferencia o de las Naciones Unidas pueden alegar que sin esos cónclaves el resultado sería aún más ridículo.

Con la reunión de Glasgow se repetirá el esquema. De un lado, las promesas sólo se cumplirán parcialmente. De otro, grandes potencias, como China, el mayor contaminador del mundo, o Rusia no han enviado a sus presidentes, aunque la ocasión lo merecía y siguen haciendo promesas vagas y dilatadas.

Los argumentos de China son apoyados por bastantes países del tercer mundo. Si el calentamiento ha sido producido por las naciones desarrollados capitalistas debido a sus emisiones nocivas durante décadas no es justo que ahora se penalice a países que están despegando. El argumento opuesto sostiene, que independientemente de quién creó el efecto invernadero en el pasado, el hecho es que China lo está agravando ahora de forma notoria y la naturaleza no distingue quién es responsable.

La realidad es que muchas naciones en 2021 padecen hambre de petróleo y carbón, lo más contaminante. China no sólo no detiene el funcionamiento de sus plantas carboníferas sino que viene inaugurando bastantes a lo largo de estos años. En Arabia Saudita la petrolera Aramco, de la que la realeza saudí posee el 96%, va a aumentar su producción encantada de que el petróleo se haya encaramado a los 80 dólares. Brasil, que hace diez años era alabado por su búsqueda de energía limpia es ahora, en la era Bolsonaro, vilipendiado por la dañina deforestación que se practica en el país.

La India, el tercer contaminador global, el segundo sería Estados Unidos, parece querer hacer los deberes. Promete que alcanzará la neutralidad carbón en… 2070. Bien largo me lo fiáis dirá la joven Greta pero para muchos es un logro. India no tiene fácil la transición a las renovables. Cuenta con 1.300 millones de habitantes y necesita dar empleo a millones de jóvenes. No le será fácil prescindir del carbón.

Facebook, de su lado, sufre un ataque de diversas organizaciones que se quejan de la hospitalidad que ofrece a publicaciones, especialmente estadounidenses y algunas del aparato estatal ruso, que niegan los efectos del cambio climático o muestran un obvio escepticismo. La empresa de defiende asegurando que las negacionistas son un ínfimo porcentaje de los que se sirven de esa plataforma.

Guterres, Secretario General de la ONU y mentalizado justamente sobre la amenaza climática está en el otro extremo: “La naturaleza no puede ser utilizada como un retrete. Nos estamos suicidando”. A lo mejor lleva razón. El 40% puede que no baste en este tema.

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