Nueva York se pone seria con la clase médico

He llegado a Nueva York después de dos largos años de no pisar Estados Unidos y la pandemia sigue siendo tema de enorme actualidad.
Unos 650.000 estadounidenses han perecido a causa del virus, uno de cada 500.000 habitantes. Una cifra lamentablemente respetable para un país muy desarrollado pero que no parece superior a la producida de verdad en España si tenemos en cuenta la diferencia en habitantes ( 333 millones contra 46’5). Puede que proporcionalmente sea inferior.

Las autoridades de la ciudad de los rascacielos han decidido no tener contemplaciones con los negacionistas del estamento médico. Esta semana comenzarán a despedir a enfermeras o médicos de hospitales o residencias de tercera edad que se han negado a vacunarse. En los hospitales públicos del estado un 12% del personal no se encuentra vacunado y la decisión de las autoridades es que si no lo efectúan en estas fechas serán sustituidos por jubilados o personal extranjero. Un porcentaje algo superior de hospitales, 16% admite que entre su personal hay profesionales que por razones religiosas, de salud o por sus convicciones personales de otro tipo no se han puesto la inyección.

La opinión pública, normalmente muy mentalizada en este país sobre la defensa de lo privado y del individualismo, no parece seguir en este tema a los negacionistas aunque broten ardientes defensores. La empresa privada también toma partido, una amplia encuesta que ha abarcado a 1000 empresas muestra que 60 por 100 de ellas no contratarán a personas no vacunadas. El número de compañías que van a actuar así crece y el de autoridades estatales también. 23 estados han establecido que determinadas categorías de ciudadanos no pueden escapar a la obligatoriedad de la vacuna.

En una cuestión grave como esta que tiene un previsible recorrido judicial magistrados y jueces han optado mayoritariamente por no anular las órdenes de gobernadores y alcaldes. El asunto hará correr bastante tinta. También hay ciudades como San Francisco y Nueva York que no permiten a deportistas no vacunados participar en competiciones que no se desarrollan completamente al aire libre. Ya hay comentarios sobre la actitud levantisca de deportistas conocidos como el baloncestista Irving de los Brooklyn Nets.

Por último, novedad importante, la vacuna se cuela en el currículo. Ya existen numerosos empresarios y jefes de personal que al examinar un currículum eliminan a los que no poseen el certificado médico correspondiente y otros que cuentan que le dan tanta o más importancia que aspectos de interés y de enjundia de los solicitantes de empleo.