Grandeza y miseria de la selección

Veo u oigo las retransmisiones de la selección olímpica de fútbol, como antes las de la llamada absoluta , y me llegan un abanico de comentarios elogiosos de los que trasmiten los encuentros. ( Siendo escasos los que apuntan a este o aquel handicap ).Tal jugador ha sido de una entrega ejemplar, tal otro ha hecho un partido de libro, aquel tiene una clase extraordinaria como demuestra la forma como ha recogido en el aire un balón difícil, casi todos han estado “ muy metidos en el partido”. Y, por supuesto, la superioridad de España queda patente porque hemos tenido un 72% de la posesion. Este último piropo me parece un poco infantil. Las otras alabanzas son más ajustadas pero no bastan.

España ha avanzado con justicia en el campeonato olímpico y es plausible que sea campeona como en el 92. Sin embargo, si somos sinceros tendremos que admitir que no entusiasma y nos hace sufrir más de los debido dado que es mejor que los rivales que ha tenido hasta ahora.

¿ Por qué no entusiasma ? Porque se ha olvidado del juego bonito y sobre todo de los goles. En el partido con Japón ha debido tirar unas tres veces entre los palos lo que es una cifra penosa. Y si acudimos a la estadística, el número de goles conseguidos por España en el tiempo reglamentado es patético. La selección actual tira poco y mal, no domina el pase vertical, medir las veces que borda el pase horizontal y las imprecisiones en los verticales es algo elocuente. A veces, si te apasiona el fútbol , nuestro equipo, y ves que se te puede escapar el resultado la inoperancia resulta exasperante. También se ha olvidado del desborde, de la velocidad, y, con frecuencia, del regate en el uno contra uno. (La suplencia contumaz del extremo de color en la absoluta, ¿ Traore?, es un buen ejemplo ). Arriesga poco en el ataque y eso le quita entretenimiento y brillantez. Parece como si muchos futbolistas jugaran convencidos de que si la pasan en profundidad y fallan en un par de ocasiones pueden perder la titularidad.

España, Dios lo quiera, puede ganarle a Brasil. Sin embargo, lo del “excelente conjunto” es un espejismo. Un excelente conjunto no es solo el que domina más o tiene más tiempo la bola sino el que crea más ocasiones de gol y, por consiguiente, deslumbra. Para nuestra generación el fútbol son goles o las posibilidades claras de hacerlos. Quizás nos hemos quedado anticuados .