La China comunista cumple 100 años

Hace en estos días un siglo de la fundación, por Mao y un grupito, del partido comunista chino en un edifico del enclave francés en aquel país. Han llovido muchas cosas desde entonces y caído bastantes cabezas. China entró en una guerra civil en la que Mao se vio acorralado por el gobierno nacionalista de Chiang kai Chek. El líder emprendió una “Larga Marcha” de miles de kilómetros, mitificada después e incluso ahora hasta el infinito, hacia una provincia lejana en la que resistió los embates del gobierno. La invasión japonesa de fines de los treinta unió a los dos enemigos chinos hasta el fin de la guerra mundial en 1945. Resucitó después la pugna entre las dos facciones y los nacionalistas debieron huir refugiándose entonces ellos en la isla de Taiwan donde crearon, con 24 millones de habitantes ahora, un estado democrático muy floreciente.

Taiwan sigue siendo una espina clavada en la espalda de China , la isla no ha sido invadida por la protección que le presta Washington que incluso logró que durante años Taiwan fuera la China reconocida en la ONU con asiento en el Consejo de Seguridad. La anomalía de la pequeña Taiwan dentro y el gigante continental fuera acabó cuando los países del tercer mundo fueron mayoría en la Organización. Vino bastante más tarde el establecimiento de relaciones entre Pekín y Washington que buscó casi mendicantemente el presidente americano Nixon con un viaje histórico a Pekín.

Lo demás es historia reciente, China ha despegado, es la segunda economía del mundo, Rusia desde este punto de vista no existe, Japón quedó atrás, y aspira a ser la primera en 25 o 30 años. No es descartable.

La rivalidad chino-americana va a marcar el próximo cuarto de siglo. Es el tema y el problema de moda. Pekín, revestido de pacifismo, no oculta sus pretensiones ni siquiera en reivindicaciones territoriales en el Mar de China lo que hace que antiguos adversarios de Estados Unidos, como Vietnam, busquen aproximaciones con los americanos. Pekín quiere ser la mayor potencia del mundo y en algunos campos, no en el militar, lo viene consiguiendo.

Estados Unidos y occidente en general cometieron un error de cálculo a finales del siglo XX. Pensaron que los lazos comerciales, la multiplicación de los contactos llevaría a una inevitable apertura del régimen chino. No ha ocurrido como no ocurrió en Cuba. La diferencia es que, con un régimen comunista políticamente férreo, China ha logrado un fascinante despegue económico, con el florecimiento de una clase media, y en La Habana eso no se ha producido.

China no va a flexibilizar el régimen ni a respetar más los derechos humanos aunque su propaganda alardee de esto último. El presidente Xi Jinping repite solemnemente que el “partido pasa por encima de todo” y personalmente ha borrado el límite de estancia en el poder que estableció Deng Xiao Ping. China puede incluso reforzar aún mas su totalitarismo a la China. Y hay que vivir con ello.