La Super liga desde fuera

El monopolio de la pandemia de las portadas se ha visto resquebrajado con el futbol y el anuncio de la posible creación de una Super Liga que pondría todo patas arriba. Periódicos, radios, televisiones se han visto obligados a dejar espacio para esta cuestión económica y deportiva.

La batalla de la imagen ha comenzado, veremos si el asunto llega al terreno jurídico, y momentáneamente la van ganado los adversarios del proyecto. Se produce una alianza de los órganos rectores del futbol internacional, la Uefa y la Fifa-dos instituciones con un prestigio mermado-, una parte importante de la masa de aficionados e incluso varios gobiernos. El británico Jonson ha saltado furibundamente en contra, Macron ha torcido el gesto y nuestro presidente no se ha atrevido a pronunciarse porque sabe que ambas posturas pueden tener un costo en el votante.

Que Uefa y Fifa se irriten tiene una lógica, los secesionistas se llevarían una parte del espectáculo y del negocio que ahora controlan ellos. Los políticos que se han pronunciado ven una iniciativa que implanta la desigualdad en el deporte rey lo que será mal acogido por la porción mayoritaria de los seguidores de los clubes que no participan y el hincha de base deduce que la incertidumbre que rodea al fútbol desaparece, un débil ya podrá difícilmente apear a un fuerte porque juegan en diferentes ligas y por otra parte no está muy contento con que el dólar, el vil dinero, aparezca por todas partes, una banca americano será la que desembolse los primeros 3.500 millones de dólares y el capital extranjero maneja ya varios de los Clubes aristocráticos( cuatro ingleses entre otros).

¿Qué pasará ahora? Las amenazas que esgrimen los dos organismos son terribles : excomunión de los clubes para participar en sus ligas nacionales y exclusión de los futbolistas de esos equipos aristocráticos de la Copa de Europa de naciones y del mundial. Messi, Salah, Oblak, Ramos, Courtois, Kroos no podrían ir a un Mundial. Malo para ellos y malo para nosotros. Terrible

Momentáneamente habrá una tregua. El europeo de naciones se jugará y la incógnita va a flotar enseguida sobre el mundial de Qatar. Con las medidas punitivas anunciadas Uefa y Fifa se darían también un tiro en pie, los torneos que ellos patrocinan pierden interés si se ven privados de las estrellas que militan en el Real Madrid, Manchester City, Juventus, Barcelona etc… Los patrocinadores y las televisiones pujarían a la baja por esos campeonatos. Patrocinadores y cadenas televisivas contienen el aliento. Ninguna ha manifestado que apoyará la Superliga. Pero no podrán permanecer en silencio mucho tiempo. Si la iniciativa avanza el bocado es muy suculento para no pujar por él. No se puede llegar tarde

Si las hostilidades continúan no sabemos cual será el desenlace jurídico. Hay el precedente europeo de los patinadores holandeses en que la justicia ha fallado, tres años más tarde, que tenían derecho a tomar parte en competiciones no gestionadas por la Federación. Los tratados europeos, de su lado, defienden la libre circulación y la concurrencia por lo que los jugadores podrían recurrir a la Justicia europea si la Uefa los excluye.

Todo está en el aire en momentos en que el acaloramiento viene más de las aficiones excluidas que de las de los clubes de la elite programada. Los agraviados arman más ruido. El estadio del Liverpool se vio inmediatamente adornado con pancartas que decían “¿ no os da vergüenza?” y “la afición en contra de la SuperLiga”

El periódico progresista francés es categórico : “Este proyecto se hace despreciando al público y no debe prosperar”. Claro está que Le Monde, en futbol, no hace fe.