Piqué y China cabalgan de nuevo

El buen defensa del Barcelona es un estudiado provocador. Esta semana bramaba contra el favoritismo de los árbitros hacia el Real Madrid -desde alevines hasta el primer equipo- pero, mira por donde, ayer mismo el árbitro del Barcelona- Valladolid se comía un claro penalty del Barcelona en su área y expulsaba a un jugador del Valladolid de forma no muy justificada. Ambas decisiones posibilitaron un gol postrero de los catalanes que podría valer una Liga.

No sólo es que Piqué no debió ver nada de esto. Es que dentro de unos días volverá a la carga denunciando que los árbitros se vuelcan para que el Madrid gane la Liga y, en su defecto, el Atlético. Nunca el Barça aunque sea el más veces la ha logrado en los pasados años. Todo esto lo interpreta no porque sea un chulo o un idiota, simplemente porque es conocedor de que si dice que la Liga ha montado una tormenta con profusión de rayos en un momento determinado para favorecer al equipo de la capital habrá muchos seguidores catalanes del Barça que lo creerán como si hablara el papa.

Algo parecido, más serio, está ocurriendo en China. Aunque sus dirigentes proclamen que han creado una democracia envidiable los hechos lo desmienten. El último curiosamente tiene que ver con el cine. Chloé Zhao, directora de “Nomadland” ha ganado el globo de oro y para muchos críticos va galopando hacia el Oscar. Sería la primera cineasta china que lo consigue. Sin embargo, Zhao ha manifestado en alguna ocasión, emigró a Gran Bretaña a los quince años, que Estados Unidos se ha convertido en su país y que recuerda que cuando vivía en China allí todo era mentira..

Las autoridades de Pekín se han retorcido interiormente porque patrioteramente se enorgullecen de los éxitos de Zhao pero no pueden aplaudir a una artista que con su conducta y manifestaciones esporádicas da a entender que su patria no es precisamente un paraíso. Que no es cierto que los árbitros piten contra de China sino que la libertad allí es un camelo.

Los chinos muy sobrados por su peso mundial intentan incluir en cualquier coproducción con otro país una clausula patriótica y su Comité del espectáculo acaba de publicar una lista de diez mandamientos y de quince prohibiciones. Entre los primeros están apoyar la línea del partido comunista, utilizar el arte para servir al socialismo y amar ardientemente a la patria. Entre las segundas, “dañar la soberanía y la integridad nacionales”, atentar contra los intereses del Estado y promover los cultos religiosos.

Me da la impresión de que ante ese código de conducta muchos artistas españoles, de derechas y de izquierdas, no estarían muy entusiasmados trabajando en China.

Como en el caso de nuestro inefable futbolista los dirigentes chinos saben que tendrán una audiencia considerable entre su clientela. Allí amordazada.