Madrid en ebullición: slogans e hipocresía

Es curioso que Pablo Iglesias haya escogido el 15 de marzo para su espantada gubernamental y su regreso a las barricadas. El 15 de marzo fue el nido del que brotó Podemos en aquella Puerta del Sol donde el slogan más grabado y quizás el más sentido era: “la soberanía no está en las Cortes está en esta plaza”. La pretensión no sólo era fatua, ¿Cómo iban doce o quince mil jóvenes airados sustituir a la voluntad de millones de españoles?, sino que tenía un tufillo fascista aberrante. De izquierdas pero fascista.

Iglesias vuelve a la carga -su ego le impulsa a hacer titulares sorprendiendo- con un lenguaje excluyente, la derecha que representa el PP sería no sólo fascista sino delincuente. Ayuso ha corregido, ese mismo día, su consigna y acertadamente ha sustituido la disyuntiva de libertad (democracia) o socialismo por libertad o comunismo. La política de Sánchez tiene ribetes y aliados execrables pero los socialistas que lo precedieron eran socialdemócratas y jugaron un papel no despreciable en la transición. Sánchez abjura de lo que hicieron. Que Iglesias salte a la palestra, ya no se duda de que sea comunista, permite a la valiente Ayuso enarbolar con más aplomo la amenaza que supondría la victoria de la izquierda en Madrid. Más paro, más déficit, menos industrias, más impuestos, más descenso del nivel de vida.

Hay gente que no quiere ver esto, pero dejando de lado el partidismo, algo que la polarización española actual no permite, las cifras están ahí. En los últimos quince años, el gobierno del PP ha sido bueno para los madrileños. Y Ayuso está en la buena vía.

Mientras tanto, escondido detrás de otros temas oportunamente más ruidosos, el gobierno sigue tomando decisiones incomprensibles. Una de ella es la concesión, con la que está cayendo, de una subvención de 53 millones, no de pesetas sino de euros, a una desvencijada compañía aérea venezolano-española en la que podrían tener intereses los sospechosos amigos de la visitante que llegó de noche( con las maletas), Delcy .

Tenemos, además, la lentitud de la vacunación. España no debe ser la primera, ni la segunda, ni la tercera, ni la cuarta que ha impuesto más vacunas. Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Chile, Emiratos... nos dan sopas con hondas ¿Estaremos en el puesto 22?

Por último, es imposible no comentar la actuación estelar de nuestra portavoz gubernamental. Es algo irrepetible. Hace un mes afirmaba con rotundidad que celebrar elecciones en Cataluña era algo rutinario y realizable porque sería una jornada segura. Hace días, sin embargo, ¡oh misterio inescrutable!, celebrar elecciones en Madrid aunque haya bajado el índice de contaminación, es un acto irresponsable, inseguro, que pone de manifiesto la insensibilidad de la derecha. Las imágenes de las dos declaraciones de la portavoz Montero con mensajes tan partidariamente antagónicos circulan por el Internet.

Uno no sabe si tuvo un arrebato de amnesia, si el sectarismo ha cegado a la ministra o si nos toma totalmente por idiotas desmemoriados. El documento, por lo insensato, es único. Archivable.

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